(Radio U. de Chile) A treinta y ocho años de que se gestara la denominada "deuda histórica" miles de docentes jubilados aún siguen luchando para que el Estado les reconozca y repare. Muchos de ellos sobreviven con lo mínimo, otros han fallecido esperando.


Desde hace doce años un grupo de profesores jubilados –la mayoría de ellos mujeres- se reúne todos los jueves frente a La Moneda para recordar, incansablemente, a los gobiernos la existencia de la llamada “deuda histórica”.

Fue en 1981 cuando se estableció un reajuste de hasta un 90% de sueldo base para todos los funcionarios públicos. Luego del traspaso de los liceos y las escuelas a los municipios, dicho reajuste fue desconocido por los nuevos sostenedores, afectando significativamente no sólo sus sueldos, sino que sus futuras pensiones.

En total son más de setenta mil los docentes que se vieron afectados con esta deuda que el Ejecutivo se ha negado a reconocer a través de los sucesivos gobiernos desde el regreso a la democracia.

Esto ha motivado cientos de manifestaciones, marchas y exposiciones a nivel internacional. También sesiones especiales y proyectos de resoluciones de la Cámara de Diputados, como el del pasado 19 de octubre que pidió al Ejecutivo incluir la “deuda histórica” en la glosa presupuestaria 2019.

Pero también, esta situación se ha expresado en el deterioro económico de miles de ex profesores, muchos de ellos teniendo que recurrir a la ayuda de algún familiar para poder sobrevivir. Otros, simplemente sumidos en la soledad y la pobreza.

Así lo relata Patricia Muñoz, dirigenta del Magisterio, quien cuenta que existen pensionados que reciben 90 o 100 mil pesos mensuales. “Gente casi en situación de calle, gente a la que el Colegio de Profesores siempre le da un apoyo, pero para la situación de ellos nunca nada es suficiente, tenemos gente a la que tenemos que ayudar a buscar casa, gente muy sola. Nos ha caído encima la pobreza y de regalo más encima la soledad, yo a veces escucho situaciones de vida y salgo enferma”, expresó.

Sin embargo, esto no es obstáculo para que se sigan juntando todas las semanas, generando no sólo una red de apoyo muchas veces inexistente en su núcleo familiar, sino también, compañía.

“Ellos quisieron derrotarnos, humillarnos, pero esto a nosotros nos ha servido mucho porque hemos socializado entre nosotros, es un punto de encuentro. Nosotros tenemos colegas que son solas y la única distracción que tienen es venir los jueves aquí a estar con nosotros y conversan y cantan, estamos muy unidos” relata Patricia Garzo, profesora normalista quien además carga con el hecho de ser exonerada política.

Con todo, Patricia no pierde las esperanzas: “No podemos bajar los brazos porque ya llevamos doce años. Algún gobierno tendrá que sensibilizarse, algún presidente (…) todas las colegas que estamos aquí tenemos esperanza, sino ya nos habríamos ido para la casa” dice.

Morir esperando “justicia y reparación”
Si bien ningún gobierno, desde 1990 a la fecha ha reconocido de manera formal la deuda histórica, durante el último periodo presidencial de Michelle Bachelet se produjo quizás, el mayor avance en esa línea.

La, en ese entonces, ministra de Educación, Adriana Delpiano, elaboró un catastro de los afectados el que cifraba en cerca de 76 mil docentes.

Para el Magisterio el documento fue considerado como un “reconocimiento” de la deuda, la que, a estas alturas, no esperan que se salde de manera íntegra, sino que se realice justicia y reparación.

Sin embargo, muchos de los docentes afectados han ido falleciendo a la espera de que se salde de alguna forma, la “deuda histórica”.

Por esta razón, junto con exigir lo que el Estado les adeuda, también se dan los espacios para recordar uno a uno los maestros que han fallecido esperando, como Irma Rojas, quien murió hace sólo un par de meses. A ella, se suman, según cifras del Ejecutivo, más de 14 mil docentes que esperaron hasta sus últimos días que se les reconociera lo que ellos consideran, es un derecho.

Uno de los rostros emblemáticos de la lucha por el reconocimiento y pago de la deuda histórica es Yolanda Cortés, quien cuenta que vive con su hermana menor, “ella me da todo, no me deja ni siquiera comprar un pan” dice.

Acompañada por más de una decena de profesores y profesoras jubiladas, Yolanda baila todas las semanas al ritmo de las variadas canciones que tiene el grupo, “tenemos hasta un cancionero” cuenta una de las asistentes.

A sus ochenta y nueve años, Yolanda asegura que no dejará de exigir una justa reparación por parte del Estado chileno. “Uno tiene que luchar hasta que tengamos fuerzas y voy a seguir hasta que muera o hasta que nos paguen, una de las dos” señala entre risas.

Una luz de esperanza

Hace un par de semanas, la Cámara de Diputados reconoció por segunda vez la existencia de la “deuda histórica”. En el marco de una sesión especial donde se analizó el tema, los diputados presentes en la Sala votaron de forma unánime los proyectos de resolución que instaban al Ejecutivo a conformar una comisión para buscar mecanismos de reparación a los docentes así como establecer, mediante el Presupuesto del próximo año, un ítem tendiente a reparar a los profesores.

Si bien tanto estas acciones, como el reconocimiento de la deuda histórica que el Legislativo otorgó hace algunos años, no representan ninguna obligación para el Gobierno, desde el gremio docente lo ven como una señal que permitirá reactivar la causa que mantienen en la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Para el presidente del Magisterio, Mario Aguilar, ese día se marcó un nuevo hito en la reivindicación por el reconocimiento de este derecho: “Creo que se demostró absolutamente que hay un apoyo transversal a nuestra demanda por la deuda histórica” señaló.

Además aprovechó de criticar a la actual administración por rechazar la existencia de esta deuda, luego que bajo el gobierno de Michelle Bachelet se realizara un listado con los afectados

“La postura que ha tenido el Gobierno, de señalar que la deuda histórica no existe, es ridícula (…) de todos los parlamentarios no hubo uno solo que desconociera su existencia” expresó.