A pocos días de anunciada la reforma al sistema de pensiones del Gobierno, no han sido pocos los actores que han salido a criticar duramente la propuesta, que entre sus lineamientos centrales establece el aumento de 4% de la cotización con cargo al empleador, -el que iría a las cuentas individuales de los trabajadores- y que según estimaciones del Ejecutivo mejoraría las jubilaciones en un 40%. También se establece un aumento del aporte del Estado para las pensiones básicas solidarias y una ayuda extra para la clase media y las mujeres, entre otros puntos.

 

En entrevista con Radio y Diario Universidad de Chile el diputado de la Democracia Cristiana e integrante de la comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara, Raúl Soto, abordó las críticas que desde su sector surgieron a este proyecto. Ausencia absoluta de solidaridad, y la consolidación de un cuestionado sistema de capitalización individual son algunas de las objeciones que plantea el parlamentario.

¿Cuáles son las principales observaciones que le hace a este proyecto?

Lo que está haciendo este proyecto es perpetuar un sistema que no ha funcionado. Otra cosa es lo que renta la administración y la gestión de los fondos por parte de las AFP y por tanto nosotros creemos que lo que tiene que hacer el Gobierno es abrirse a consensuar un tema que es mucho más de fondo; cómo avanzamos de un sistema que es extremadamente individualista a un sistema de seguridad social de verdad (…) sobre todo dada la particularidad del mercado laboral chileno donde todavía hay mucha precariedad, hay mucha informalidad, donde todavía hay gente que no tiene estabilidad laboral y por lo tanto no tiene la posibilidad de tener una cotización permanente durante su vida. Es evidente entonces que necesitamos incorporar un principio que ha estado ausente de esta reforma que es la solidaridad inter e intrageneracional”.

¿Cree que la propuesta del Gobierno es perfectible, cuál es el piso para negociar con el Ejecutivo?

Obviamente que toda propuesta es perfectible y es mejorable, si bien nosotros tomamos una postura crítica, nosotros siempre estamos abiertos al diálogo. Yo me reuní con el ministro Gonzalo Blumel, le presenté la propuesta que hemos venido trabajando hace meses con la bancada de la Democracia Cristiana, donde abordamos elementos tan importantes como la competencia que se quiere incorporar a este sistema. Hemos visto que acá no hay una real competencia, primero no se toca el 10% obligatorio que hoy se cotiza a las AFPs, eso va a seguir igual, por lo tanto, no hay una libertad de elegir real por parte de la ciudadanía, pero ya si nos centramos en el 4% adicional lo que se está haciendo es incluir o abrir el negocio a nuevos actores privados que son las aseguradoras, las cajas de compensación, la banca privada y no hay ni una certeza de una competencia pública que para nosotros es muy importante”.

Considerando que en promedio las jubilaciones a penas superan los 200 mil pesos, ¿Cómo valora usted el aumento de un 40% que se anuncia en las pensiones? Estamos hablando de un incremento de no más de 80 mil pesos.

La verdad es que esta cifra es muy engañosa y tiene una letra chica que el Gobierno no ha dicho. Cuando el Gobierno dice que va a aumentar las pensiones de todos los chilenos –cosa que ya es mentira- no le dice al país que ese 40% vamos a alcanzarlo en 40 años más. Hoy la propuesta del Gobierno no asegura aumentar las pensiones de los actuales jubilados ni de quienes están prontos a jubilarse. Lo que asegura es que quienes estamos iniciando nuestra vida laboral, en 40 años más vamos a tener un 40% más de pensión, esa es la propuesta del Gobierno, esa es la verdad y es totalmente insuficiente. Eso significa perpetuar la pobreza y la indignidad en la vejez y no lo podemos permitir. El impacto real de esta reforma es muy bajo, esta reforma tal cual está no va a mejorar la calidad de vida de absolutamente nadie en nuestro país y por lo tanto no se está cumpliendo con las expectativas”.

Otro aspecto de esta reforma que ha sido controvertido es el incentivo para postergar la edad de jubilación. Hay algunos que plantean que es necesario avanzar para allá, pero por otro lado están quienes aseguran que, bajo las actuales condiciones, con un mercado laboral con alta precariedad, esa propuesta resulta inviable.

Yo no estoy de acuerdo con postergar la edad de jubilación porque primero, tenemos que hacernos cargo de mejorar las condiciones del mercado de trabajo chileno, tenemos que hacernos cargo de tener un sistema de pensiones más justo y más solidario, pero ni lo uno ni lo otro puede ser a costa de traspasar el costo de esas mejoras a los adultos mayores que necesitan una vejez digna y no para perpetuar el trabajo porque el sistema y el Estado no les ha entregado las condiciones que ellos requieren”.

En un ámbito más comunicacional, o de la discusión pública, ¿cómo piensan oponerse a un proyecto que aumenta las pensiones y que se trata de un tema tan sensible para la ciudadanía?

Es muy probable que el Gobierno inicie una campaña comunicacional como lo ha hecho en otros casos como en Aula Segura y la verdad es que es bastante complejo si pretende centrar la discusión desde ese punto de vista y no desde el punto de vista del trabajo legislativo que podamos hacer a través de incorporar propuestas que permitan mejorar el proyecto porque si lo plantean de esa forma, la respuesta es tan simple como nosotros estamos del lado de los trabajadores, de los cotizantes y  de los jubilados y el Gobierno está del lado de las AFP y de las nuevas empresas privadas que van a entrar a administrar los fondos de pensiones y no creo que sea positivo ni para el Gobierno ni la oposición polarizar el debate”.