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La contundente respuesta de Piñera: "Sí, + AFP" PDF Imprimir E-mail
Jueves, 03 de Agosto de 2017 13:48

Una semana antes de que el Gobierno envíe su propuesta de pensiones al Parlamento, y a la misma hora en que la Presidenta Michelle Bachelet encabezaba una actividad conmemorando el aniversario de la reforma de pensiones llevada a cabo durante su anterior mandato, el candidato presidencial Sebastián Piñera presentó su propia propuesta de reforma al sistema de pensiones.

La propuesta –que según Piñera costaría unos US$1.600 MM anuales, un 0,6% del PIB– es, en resumidas cuentas, una profundización del modelo ideado en los años 80 por su hermano José, ya que mantiene el paradigma del ahorro individual como única alternativa viable para resolver el problema de las pensiones, y descarta toda posibilidad de solidaridad inter o intrageneracional.

Lo expuesto por el candidato de Chile Vamos fortalece a las AFP, bloqueando la alternativa de terminar con ellas o siquiera debilitarlas; no resuelve el problema de las bajas pensiones, prometiendo subirlas un 40% recién en ¡45 años!; e incorpora, a costo fiscal, un mecanismo que supuestamente apoya a la “clase media y especialmente a las mujeres”, pero que en realidad es regresivo y tiene un sesgo contra las mujeres.

Para Sebastián Piñera, el principio que debe regir el sistema es que “los trabajadores son dueños de su ahorro previsional” y, por lo tanto, “ellos deciden quién lo debe administrar”. Este argumento, comparable con las posturas del liberalismo del siglo XIX, para el que cualquier mecanismo solidario es básicamente un robo, es presentado de manera mañosa: si una entidad estatal administra el ahorro de los afiliados, eso atenta contra su “libertad de elegir”. Sin embargo, si los cotizantes no tienen más alternativa que ir hacia una Administradora de Fondos de Pensiones, la crítica no se presenta de la misma manera.

LA CONTUNDENTE RESPUESTA DE PIÑERA: SÍ, + AFP


Piñera anunció un 4% de cotización adicional, con cargo al empleador, que iría íntegramente a la cuenta individual, administrado por una AFP. Así, el candidato de Chile Vamos propone no solo un blindaje a las AFP –que enfrentarían algunos cambios regulatorios menores– sino que además un avance importante, ya que se mantendrían como únicas administradoras en un contexto en que el porcentaje total de cotización aumenta.

Asimismo, al descartar cualquier mecanismo de solidaridad intergeneracional, anula toda posibilidad de respuesta al problema de las bajas pensiones en el corto o mediano plazo. De esta manera, las pensiones subirían un 40% para las personas que inicien su vida laboral después de que entre en vigencia que los empleadores aporten el nuevo 4%. Esas personas se jubilarán recién en 45 años más, por lo que quienes ya están jubilados o próximos a jubilarse no modificarían su actual situación.

Para, en palabras de Piñera, “mejorar la solidaridad del sistema”, se utilizaría parte del incremento de recursos al pilar solidario en complementar el ahorro previsional de los trabajadores con un aporte fiscal para la “clase media”, definida en esta propuesta como todos los afiliados que tengan un mínimo de años de cotización: 20 en el caso de los hombres y 16 en el caso de las mujeres.

En primer lugar, este conjunto de medidas no introduce mayor “solidaridad” entre afiliados al sistema, ya que estos beneficios son con cargo al presupuesto general de la nación y no a las cotizaciones de los trabajadores. Además, y a pesar de presentarse como un “apoyo a la clase media, con un trato especial para las mujeres”, establece un mecanismo de selección que, al contrastar con las cifras actuales del sistema, resulta regresivo e injusto especialmente para ellas, pues no reconoce su realidad laboral ni la desigual asignación de roles en la sociedad chilena.

En la Tabla 1, a partir de las 5 rondas exitosas de la Encuesta de Protección Social de la Subsecretaría de Previsión Social (EPS), se ve la marcada brecha entre hombres y mujeres tanto en número de años cotizados como en el porcentaje que cumpliría con los requisitos de años de cotización de la propuesta de Piñera. En efecto, las mujeres cotizan en promedio 10,1 años, la mitad de lo que lo hacen los hombres, donde además la mitad de ellas lo hace por 4 años o menos. Esto se traduce en que solo un 30,6% de las mujeres cumpliría el requisito fijado por el candidato de Chile Vamos, versus un 59,1% de los hombres. Por lo tanto, contrario a lo que él señala, la introducción de este mecanismo beneficiaría a una proporción mucho mayor de hombres que de mujeres.

Asimismo, en la Tabla 2 se presenta el porcentaje de personas que cumple el criterio de selección por quintil de ingreso per cápita del hogar. En el caso de las mujeres, solo el 17,6% de las pertenecientes al quintil más pobre cumpliría el requisito, mientras que en el quintil de mayores ingresos este porcentaje alcanza el 60,7%. En el caso de los hombres, la situación se mantiene: mientras solamente el 33,5% de los pertenecientes al quintil más pobre cumpliría el requisito, el 83,5% de los pertenecientes al quintil más rico sería calificable.


En otras palabras, este supuesto “apoyo a la clase media” encierra una doble desigualdad: por un lado, de género; por otro, de ingresos, favoreciendo a los hombres y a los quintiles más ricos de la población.

De esta manera, lo expuesto por el candidato presidencial de la derecha profundiza la lógica individualista del sistema, fortalece la injerencia de las AFP e incorpora mecanismos de asignación regresivos, a financiar con impuestos pagados por todos los chilenos. Así, ante la demanda de un sector amplio y heterogéneo de nuestra sociedad que se agrupó tras la consigna “No + AFP”, la respuesta de Piñera es clara y contundente: “Sí + AFP".

Fuente: El Mostrador