Esta historia es verdadera, y sucedió en Cañete, allá por los finales de los años '50, o talvez comienzos de los años 60 del siglo 20. 
Con mi família habíamos llegado a Cañete en septiembre de 1953 provenientes de Arauco. Unos cuatro años después, llegó un gran amigo de mi padre, proveniente también de ese pueblo, era más joven que mi papá y gran amigo de la familia de mi padre y de él.

Se llamaba Juan Canales..., el “ Juanito Canales, o el Pato Canales”, era pequeño de estatura, no pasaba talvez de 1,50 m. ,se vestía muy bien y era de un rostro y de una personalidad muy agradable..., mi padre estaba feliz con la llegada de su amigo de su ciudad de nacimiento. Existía en esa época una tienda dedicada principalmente a vender telas, géneros, hilos y derivados en general; sus dueños eran Don Moisés Jana y su esposa la Sra. Georgina Sáenz de Jana( padres de Jaime,Scarlet,Carmen y Patricio Jana Sáenz). La tienda se llamaba “ La Piedad” y estaba ubicada donde hoy está la farmacia de Don Pedro Durán. Allá ­ Don Moisés y la Sra. Georgina le dieron empleo a nuestro personaje llegado de Arauco. Juanito Canales pasó, por su dedicación , honestidad, rectitud y confianza que inspiraba, a ser el dependiente de confianza del matrimonio dueño de la tienda.
Pasaron algunos años y la amistad de Juanito y mi padre llegó a ser casi de familiares, tal la confianza y el cariño entre ellos, amistad, cariño y confianza que todos en casa compartíamos.
En el verano de fines de los años '50 fuimos con mi hermano mayor (Miguelito Sáez), al Lago Lanalhue, convidados por el Chao Jano (el hermano menor de don Moisés, Don Daniel y Don Elías Jana), fuimos en la camioneta de él al puerto Peleco, donde Don Chao Jana tenía una lancha nuevita que quería entrenar; invitó a mi hermano. Y mi hermano, me llevó también a mí...., al llegar al Lago, apenas ellos dos fueron a probar la lancha, Yo me quedé al lado de un bote, que había amarrado en la orilla, con una cadena a un palo enterrado en el suelo. A unos 20 o 30 metros de distancia, estaban Juanito Canales y varias señoritas conocidas del pueblo, a las cuales él había acompañado a ese hermoso paseo dominical. Recuerdo que dos de ellas eran hermanas de un escultor, que trabajaba lapidando y haciendo estatuas, y escribiendo nombres y fechas en las tumbas del cementerio de Cañete. Pasados unos minutos escuché gritar a Juanito, y al mirarlo vi que él indicaba desesperado en dirección a la lancha donde habían embarcado mi mermano y don Chao Jana..., la lancha se había dado vuelta al hacer la curva en dirección al interior del lago..., Juanito gritaba pues no sabía nadar y la situación era crítica..., Yo con una piedra grande que había cerca del bote, quebré el palo al cual estaba amarrado, y con la misma piedra quebré una de la tablas de los asientos del bote, improvisando con ella , un remo...., remo que usé frenéticamente para llegar hasta la lancha que estaba dada vuelta y comenzaba a hundirse..., mi desesperación era mayor porque veía a Don Chao Jana nadando y buscando a mi hermano, y éste no aparecía en la superfície (después supimos que en el momento de volcarse la lancha, mi hermano estaba intentando salir por una ventana delantera para ir al frente de la lancha, talvez ésta fuera una de las causas de su volcamiento, aparte clar o del fuerte viento), mi hermano consiguió salir a flote y subieron ambos al bote dirigiéndonos a la orilla. La actitud, la alegría , las lágrimas, la euforia de Juanito Canales al verlos sanos y salvos en la orilla, eran indescriptibles.
Uno o dos años después, estábamos un día domingo tarde en la noche, los dos con mi hermano, en el living de nuestra casa escuchando música..., cuando tocaron la puerta de la mampara...., salimos a ver, y era ni más ni menos que Juanito Canales; mi Hermano lo hizo entrar, y él explico el motivo de su visita. Quería hablar con mi papá para devolverle un dinero prestado...., mi padre ya estaba acostado y así mi hermano se lo hizo saber, y al saber la cantidad que era pequeñísima, le dijo: - Juanito , entrégaselo mañana u otro día, no te preocupes con eso..., Juanito insistió, una , dos , tres y más veces, insistió tanto con mi hermano que al final le pidió que aceptara el dinero, y se lo entregara él ( mi hermano), a mi padre, le dijo : - No quiero, no me gusta deberle dinero a nadie, menos a un amigo tan querido ( ambos no entendimos nada del porqué de eso), y mi hermano guardó el dinero para dárselo a mi padre al día siguiente ( lunes), nos reimos de algunas tallas, y se fue tranquilo y contento por haber solucionado el motivo de su visita,
Al dia siguiente , como a las 8 hrs. de la mañana ( mi papá ya se había ido al trabajo donde entraba a las 7:20 hrs), alguien tocó la puerta fuerte e insistentemente, mi madre salió a abrir, y la escuchamos hablar alto llorando mucho..., salimos corriendo de nuestra pieza con mi hermano, y supimos la brutal noticia..., Juanito Canales se había suicidado esa mañana. Él vivia en una pieza arrendada al lado de la casa del maestro Alarcón ( Zapatero), al frente( esquina encontrada con el negocio de Don Enrique Krause). Nos vestimos a la carrera y fuimos a verlo; se habían acabado de llevar el cuerpo para el hospital en una camioneta (una señora comentó que lo habían tirado en la parte de atrás como a un animalito). Entramos a la pieza y vimos las sábanas ensangrentadas, también había un revólver en el suelo; los carabineros nos hicieron salir..., estábamos perplejos..., entonces entendimos porqué insistió tanto en devolver esa pequeña cantidad de dinero..., alguien a los lejos comentó en voz alta que su polola ( o novia), lo había rechazado y ya no quería nada más con él, motivo por el cual no quiso más vivir...” VIVIR POR AMOR, O MORIR POR AMOR”
Cuando mi padre supo, enmudeció y enmudeció para siempre, tan grande fue su dolor, que jamás en toda su vida pudo superarlo..., y jamás habló ni volvió a tocar en el asunto..., las lágrimas que vi en sus ojos esa mañana, y que las vi rodar por sus mejillas me han acompañado siempre. Perder un amigo es muy fuerte y triste, perderlo porque sufría penas de amor que se tornaron para él , insuperables es como mínimo una herida triste y tan profunda que jamás cicatriza. Allí en la práctica en aquella triste mañana, aprendí aquel final de verso de Gustavo Adolfo Becker : - “Y entonces comprendí porqué se muere, y entonces comprendí porqué se mata”. El cuerpo de Juanito fue llevado a la ciudad de Arauco para ser sepultado en su tierra natal. Quienes lo conocieron ,  jamás en vida lo olvidaron.
Un programa radial diario en Santiago,de los años 1960/70; terminaba siempre diciendo lo mismo: - “Nunca juzgues a un suicida, nadie sabe, SOLO DIOS, que dolores, que tormentos, lo arrancan de las playas de la vida”,...... JUANITO CANALES, querido amigo de mi padre y nuestro, que el señor amado Dios, que sabía de tus problemas, te haya acogido en su seno. Nosotros jamás olvidaremos tu honradez, tu entereza, tu linda amistad.