Cuando tenía 8 años, una prima hermana  mayor, que era mi madrina, tendría unos 25 años; la veía tan mayor, tan adulta. Luego cuando tenía 12 años una persona de 25 era muchísimo mayor, una de 40, viejo; y una de 50, anciana ..., qué decir entonces de los mayores de 60 años... ¿anciana?  no,  ¡¡ viiieeejiiitoosss!! que daban pena.

 Pero los años pasaron..., como fueron largos, demorados y lejanos los 21 años; no llegaban nunca, ahí yo sería libre, adulto, dueño de mi nariz. Los 25 entonces fueron la plenitud total...; profesional, ganando bien con salud 100%, pololas lindas,viajes dentro y fuera del país, vehículo propio, en fin, todo un sueño de juventud en plenitud de todo. Llegaron los 30 sin sobresaltos, a los 33 ví llegada la hora del futuro que no tendría, todo terminó bruscamente..., un asalto, un tiro, y los pensamientos y ese futuro que no llegaría nunca, no existiría !susto y miedo!, más miedo que susto. Dios mío, qué he hecho  hasta aquí? ¿esto ha sido vivir, para eso vine al mundo? ¿y los hijos,  los sueños de mis padres, las espectativas mías y de amigos y hermanos?

Vino el casamiento de manos del más lindo de los sentimientos: "El Amor"..., y llegaron los hijos trayendo una alegría jamás imaginada ni soñada, llegaron con el mayor de los regalos.., ¡los deseos de vivir!,  los motivos reales para estar vivo, levantarse, trabajar, soñar en días mejores para ellos...., darles educación, felicidad, los regalos que querían..., la sonrisa en sus labios, sus risadas plenas  y llenas de inocencia..., y los años pasaron  y llegaron los 40, y llegaron los 50, y las universidades de los niños, ¡qué desafío para ellos y nosotros sus padres!..., ¡y llegaron los 60!
Ahora al mirar a un niño de 5 años o de 8, o de 12, o un adolescente de 15  años, veo en sus ojos y creo adivinar en sus pensamientos aquello mismo que yo pensaba a sus edades ; “ Me miran como a un viejito, talvez como a un anciano”, me tratan de tío, de señor, de “ El Señor”, queriendo decir : -“ Usted, que es viejito..."
Y yo tontamente no me siento viejito.  Mi cuerpo, mi físico, mi piel, mis cabellos, mi bigote y sus pelos blancos me acusan, pero mi cerebro se recusa..., mis piernas ya no me responden como antes, mis movimientos ya son más lentos, mi andar me denuncia, pero mis sueños no acabaron, mis anhelos y deseos de ver nietos me empujan a seguir. El deseo de ver mis hijos realizados, mi esposa bien y feliz de salud y vida, me hacen soñar en días venideros plenos de alegría. Los deseos de ver a mis dos patrias florecer, crecer, ser grandes y prósperas, me hacen soñar en dias venideros mejores. Miro para los lados y sueño una vida completa para mis vecinos, pienso en mi pasado y le pido a Dios bendiga  a todas las personas que me ayudaron con su presencia y amistad, pido a  Dios los ayude, los guíe, los haga felices y nos dé la felicidad de reencontrarnos.
Y cuando llegue la hora de la partida, y pase toda esa película de lo bueno y lo malo que hice, muchas veces inconscientemente, le pido a Dios tenga piedad de mí , que lo bueno sea un porcentaje mayor en mi balance personal, y que si  es posible, me dé los días, o las horas necesarias para corregir en parte lo malo que haya hecho..., Dios sabe y conoce mi carácter,  él sabe que  cada vez que ofendí, que maltraté, que herí a alguien con palabras, fue producto de mi carácter explosivo, pero que luego de segundos o minutos, muchas veces ni me recordaba porqué había hecho esto o aquello, también mentí, y mentí por conveniencia, talvez alguna vez por maldad espontánea y no premetidata... al final, niño, adolescente, joven, viejo o anciano, soy y siempre fui, eso, apenas , un ser humano y ahí sí, ahí cuando llegue la hora de ese balance, yo mismo agradeceré a Dios por haberme permitido llegar a viejo. Ahora ya no tengo miedo, tengo mas de 60 años y llegué hasta aquí junto a mi esposa,  aquella que el destino puso en mi camino, y a quien aprendí a amar con mucha ternura. Y llegué hasta aquí, rodeado de hijos, hermanos, sobrinos, cuñados, parientes, amigos, tantos y queridos amigos(as), de infancia, adolescencia, juventud. adultez y ahora tercera edad. AL FINAL, LLEGAR A VIEJO, ES TAN TERRIBLE ASÍ ??  CLARO QUE NO, Y PUEDEN CREER, QUE CUANDO LLEGUEN ESOS DIAS  DE LA PLENITUD DE LA EDAD PARA USTEDES,  ASÍ LO ENTENDERÁN, NO TENGAN DUDAS, SE LOS ESTÁ CONTANDO UN VIEJO, PERO DE ESPÍRITU Y ALMA JÓVENES ( ¿jóvenes ?  No ... ¡¡MADURAS !!) .

Esta materia nació de conversaciones con amigos y conocidos, que tienen miedo de la tercera edad, inclusive miedo de reconocer que les llegó; y han de saber que es algo natural y que no duele..., todo depende como se encare, como se asimile, como se lleve. También la escribí porque han fallecido personas en la faja de los 50 años, y que a  muchos niños y jóvenes les escuché decir: "Estaba viejito (a). Eso me sucedía a  mí  también cuando niño y adolescente; acostumbraba a creer que viejetos son los mayores de 50 años.  Ahora con la medicina, las ropas, etc. Al parecer es más fácil mantenerse activo saludable y con buena apariencia hasta más tarde, pero el "estigma", de los números continúa...aaaahhh, sí, continua.