Lo conocí allá por 1957/58. Vivía al lado de la casa de Don Manuel Durán (gran ciudadano cañetino que trabajaba en correos, era bombero, músico y muy querido en el pueblo), ambos vivían en la calle Riquelme, vereda norte, a metros de Séptimo de Línea…, atravesando la calle se llegaba a la barraca de Don José Orondo Aranaz, principal industria maderera del pueblo, en aquellos años.

En la casa de Don Manuel Durán había siempre asomada a una pequeña ventana que quedaba más hacia la calle Séptimo de Línea, una linda jovencita, que siempre saludaba a los transeúntes, y siempre estaba cantando una canción de moda en la época, decía así: “Ya no estás más a mi lado corazón, en mi alma solo tengo soledad …”, es la historia de un amor …. (creo es de Lucho Gatica), algunas veces pasé bien lentamente por la vereda de al frente para escucharla, tenía una voz suave, aterciopelada, llena de ternura; supe años después que había fallecido jovencita, y que era hija de Don Manuel.

Al lado de ellos (o en la misma casa?), vivía mi amigo de infancia , “El Pituco”, era imposible que pasase desapercibido, primero porque usaba lentes de vidrios gruesísimos (le decían en la época a esos lentes.”Potos de botella”), después mi amigo era súper callado y tímido, tampoco no me puedo olvidar que era unos, dos o tres años menor que yo y mi grupo de amigos y siempre nos seguía donde íbamos (al río Tucapel, en el lado de los chicos, que era la parcela de la familia Monje), también nos seguía a los faldeos de la Comisaría de los Carabineros, donde jugábamos con autos de madera y “Chalacos”, que eran carritos sin ruedas y con deslizadores tipo esquíes que se deslizaban fácilmente encima del pasto.

Recuerdo que éramos “maldadosos” con él y abusábamos porque era menor, de tal forma que lo mandábamos a sacar manzanas en la quinta de los Monje, le hacíamos chinas en el agua y bromeábamos con él constantemente, total, nunca se quejaba, nunca se enojaba, nunca dejaba de seguirnos en nuestras barrabasadas.

En 1963 nos fuimos a vivir a Santiago, y dejé por diversas circunstancias de ir a Cañete. Volví en el verano de 1968, y allí me volví a encontrar con todos mis amigos de infancia y pre-adolescencia, el "Pituco" fue uno de los primeros que vino a saludarme, vi en sus ojos verdadera alegría de verme, y en sus manos, al estrechar las mías, sentí su cariño y el calor humano que siempre lo acompañó…, me sentí feliz de reencontrarlo; estaba dedicado a ser el “secretario”, amigo, colaborador, ayudante, maestro chasquilla, y “mentholatum” de mi otro amigo “El Negro Muñoz”, ambos estaban dedicando su tiempo a ensayar una obra de teatro, que presentarían en el teatro municipal en ese carnaval (ese año era presidente el “pelaito” Viveros.

El Pituco continuaba reservado, quieto, dedicado, trabajador incansable…, y pasaron varios años…, un día lo encontré en la Plaza de Armas de Santiago, estaba acompañado por una señorita Soto (hermana de Juan Soto), y por la sobrina de ella, la señorita. Eliana Cabrera, supe que estaba de novio con la señorita. Soto…, se veía feliz, radiante, alegre, sonreía fácil, estaba más locuaz…, conversamos bastante, y me alegré mucho de verlo y verlas, pues ellas eran mis amigas de infancia y muy bonitas…., y pasaron muchos años mas…

En 1987 fuimos a Cañete en el primer viaje de intercambio entre Mairinque y Cañete, y allí estaba mi amigo, ya casado y siendo el principal colaborador de Don Hernán Carrasco Carvajal, que fue la persona con la cual iniciamos el intercambio entre ambas ciudades; era secretario, organizador, colaborador, trabajador, cargador de todo tipo de cosas (siempre discreto en segundo plano, a pesar de estar realizando siempre lo principal junto a Don Hernán).

En 1988 viajó a Mairinque ( Brasil), con la primera delegación cañetina, y ahí sí…, ahí lloré como “cabro chico” al ver bajarse del bus a mi Gran Amigo de infancia…, ahora sí ¡! DON JORGE VALENZUELA D¡! mi amigo “EL PITUCO”, estaba aquí…, como diría Tito Fernández : - Nos abrazamos bien “juerte”, allí en ese día estábamos de nuevo juntos, los mismos de antes, los mismos “cabros chicos” del río Tucapel, los mismos cabros chicos de los autitos de madera y de los chalacos en los faldeos de los pacos…, me resulta difícil hilvanar palabras en este minuto.

Nos volvimos a ver muchas otras veces allá en Cañete, y aquí en Mairinque, pues él siempre vino con todas las delegaciones, siempre ayudando , al frente, como el brazos derecho de Don Hernán. Jorge se casó, tuvo hijos, amó tiernamente a su esposa, la cual lo trataba con gran ternura.

Hacen pocos años supe que quedó viudo, lo llamé de inmediato y le di mis sinceros pésames…, pero ahora siento un nudo en la garganta, ahora supe que está con un cáncer pancreático, y que por esas cosas absolutamente estúpidas de las leyes, está con problemas para operarse, apenas porque le faltan algunos meses para cumplir 60 años, y por eso no tiene derecho a ese beneficio…., por eso, permítanme despotricar, porque esto es una “OBSCENIDAD”, es irracional…, no es una operación plástica, ni una operación dispensable…, “LA LEY ESTÁ ERRADA, HAY QUE CAMBIARLA” ¡!.

Mi amigo Jorge Valenzuela superó a muchos en la vida, superó a centenas que tenían mejores condiciones económicas. Se realizó estudiando y se recibió como profesor.., en una oportunidad yo necesitaba actualizarme para hacer clases de castellano aquí en Brasil, y estaba totalmente confundido con la “V” cortas y las “ B” largas, las “H” y varios verbos (todavía sigo)… Jorge al saber esto, me envió su propio cuaderno escrito a mano, con un curso de actualización que él había hecho (el cuaderno está todavía conmigo).

Por su inteligencia, capacidad, honorabilidad, honradez y dedicación, el Alcalde Don Adrián Viveros lo nombró en un alto cargo de educación en el municipio, por la misma razón, el actual alcalde, Jorge Radonich, no se importó que él fuera de otra tendencia política, y lo nombró por un tiempo…, por todo aquello que ya dije anteriormente, porque Jorge Valenzuela está por encima de pequeñeces políticas, y de pobrezas humanas.

Para decirlo mejor, él es un gran ser humano, un gran hombre, y merece todo lo que el pueblo está haciendo por él, para que recupere su salud, y pueda seguir siendo útil a su pueblo que tanto ama….

QUERIDO AMIGO JORGE, déjame por favor gritarte desde aquí: PITUCOOOO…mejórate luego puchas, para que nos volvamos a encontrar y así poder darte de nuevo otro abrazo bien “juerte” (como icen os huasos de Tranaquepe). SUERTE EN TU OPERACIÓN, estaremos orando por ti desde aquí, y sabemos que ahí en Cañete, habrá una cadena de oraciones por tu salud. Querido amigo, hasta muy pronto.