Fue el inventor en Cañete del primer cine casero: Con una ampolleta de 100 watts, un vidrio potente tipo lupa, una caja de zapatos, y pedazos de películas cortadas y botadas a la basura por Don Emilio Méndez. Ese era el cine particular del Negro Cuevas y su hermano Edgardo (El Lalo), primero comenzaron con monos animados sacados de revistas (Tribilín, El ratón Mickey etc.), cobraban entrada..., dependiendo de la película eran 5 pesos. El cine era en el living de su casa.  

 Allí tuvimos nuestro primer “Cinema Paradiso” (famosa y premiada película Italiana), que nos permitía ver pedacitos de películas que habían sido censuradas, cortadas y botadas a la basura..., así vimos besos y más besos.. Y EN LA BOCA!!. 

Los asistentes éramos. El Pepe Rojas, el Omar Krause, el Jorge Martínez y hermanos, Yo (Lalo Sáez), y a veces otros amigos que aparecían ocasionalmente.
Años mas tarde este Vouyerista criollo, descubrió que todos los miércoles las señoritas de “La Casa de Lata “, se hacían su control sanitario semanal en el Hospital San Esteban, con su padre que era practicante; allí descubrió que por debajo de unas tremendas matas trepaderas de flores, salía un tubo por donde corría el agua para afuera del lavaplatos de la pieza donde eran hechos los exámenes..., descubrió que moviendo levemente ese tubo (cañería), se podía ver cuando las señoritas se acomodaban en la silla de ginecólogo y allí su padre hacía la revisión sanitaria obligatoria. 
Un día tras hacernos jurar por la muerte de mi mamá, de mi papá y de todo cuanto pariente existía (no escapó ni el cura Yánez), nos llevó a ver el mayor y más grande espectáculo de la tierra (claro, después de pagar algunos pocos pesos), y así fue como pude ver por la primera en mi vida (como a los 11 años), la diferencia fundamental de los sexos. 
Y la diferencia entre niñas y señoritas adultas. Nos duró poco porque Don Abelardo sospechó (o descubrió), y modificaron nuestra estratégica visión. 
Años más tarde se fue a estudiar a la escuela industrial de Angol, junto al Pepe Rojas y otros grandes amigos, él eligió la electricidad. Al verano siguiente le puso por cuenta y riesgo y solito (Yo solamente le ayudaba mirando), la primera iluminación a una cancha de básquetbol de Cañete y fue en el Club Alianza donde Don Abelardo Cuevas (su padre, era Presidente). 
Fue un hecho marcante en el pueblo, sobretodo por ser tan cabro y tan habiloso. En el verano siguiente causó furor y Yo sin querer casi me gané unos sopapos pues descubrí que era él y lo llamaba por su nombre..., sintiéndome orgulloso de mi amigo. 
Sucede que la Municipalidad prometió premios en dinero a los mejores disfraces en el carnaval, y el Negro junto a su hermano Lalo, se disfrazaron de ROBOTS, (igual que aquellos de la película de 1955 “La Guerra de los Mundos”), eran llenos de pequeñas luces intermitentes que se apagaban y encendían (una verdadera novedad en esa época). Yo sin querer lo eché al agua y el negro quería sacarme la “cresta y media” (me gritaba furioso dentro de su disfraz). 
Los años pasaron y el Negro se fue a trabajar al norte. Fue jefe de la iluminación pública en Calama, recorrió el norte, se enamoró una y otra y otra vez; pero su Tucapel, su Nahuelbuta y Cayucupil lo llamaban (Su padre se fue como jefe de la posta de Cayucupil, donde compró una parcelita, se hizo su casa y vivió feliz por mas 40 años). 
El Negro volvió a Cañete. Fue fotógrafo, electricista, dueño de una Peña folklórica a medias con el Checho Hermosilla; hizo de todo para progresar en su ciudad..., pero claro, Santo de casa no hace milagros y tuvo que partir para Santiago. 
Allá nos encontramos..., los dos desempleados (luego después del golpe militar 1973 / 74 ), yo tenía una camioneta y montamos una empresa de SERVI HOME ; servicios a domicilio: “ Se le quebró un vidrio, desea cambiar sus tejas, quiere pintar su casa, tiene problemas eléctricos ???.... LLÁMENOS !! solucionaremos su problema en un piscar de ojos. PINKY – SERVICIOS AL 
HOGAR – PROFESIONALES LO ATENDERÀN. Teléfono 51 24 88 (nuestras secretarias ad – honorem , mi tía o mi polola , hacían el primer contacto), cuando llegaban las llamadas por anuncios colocados en EL MERCURIO, Yo iba adelante a hacer el presupuesto. 
(BIEN TERNIADO Y CACHARPIADO, CORBATA Y CAMISA IMPECABLES).., si lo aceptaban, volvíamos los dos al día siguiente a realizar el trabajo. 
El Negro sabía y entendía de todo..., Yo dejaba siempre la escoba; así fue como destruimos un piso intentando encontrar un tubo eléctrico en una cocina. Se nos cayó la mitad de una pared al querer arreglar una ventana revenida por la humedad. 
Salimos corriendo de la casa de un coronel de ejército, al querer pintar el techo del living, y éste caerse porque estaba viejo y malo..., y el milico más malo que el techo no nos quiso ni escuchar..., ese fue el colmo, la gota de agua que rebasó el vaso, y dejamos de lado nuestra progresista empresa que nos dejaría ricos (ahora sin chiste..., ahí comenzaron a proliferar en Santiago, las empresas que hacen esos trabajos; muchas hoy están ricas), nos queda la satisfacción de haber sido pioneros. Cuando salimos de la escuela primaria en Cañete, hicimos un juramento: Volver a la escuela junto a nuestro profesor Don Raúl Durán, cada 10 años, luego cada cinco, y el Negro y Yo nunca hemos fallado, junto claro a los compañeros que viven todavía en Cañete.. 

La última vez que lo vi, nos juntamos con el Checho y el Nelson Hermosilla en la estación Los Leones del Metro. Luego me fue a mostrar su fundo donde tiene ají cacho de cabra plantado en su chacra de Santiago. El Negro vive al lado Oriente del cerro Santa Lucía, y planta sus aliños allí bien frente a su casa en el cerro (Mi fundo .., dice muy frescamente).

Ahora en marzo tengo un viaje a Santiago, tuve la inmensa suerte de ser invitado a cubrir la subida al poder de la nueva Presidenta, Dra. Michele Bachelet.. Espero estar allá y encontrarme con el Negro, mi amigo inolvidable, compañero de escuela primaria y de aventuras; amigo de mis mejores amigos, querido por todos, respetado como profesional. 

El Negro mantiene la amistad con cuanto Cañetino vive en la capital y alrededores, sabe las direcciones y teléfonos de varios amigos comunes de infancia. Poco antes de irme al Brasil, tentamos junto a su hermano Waldo, fundar LA CASA DE LOS Cañetinos en Santiago. 

Tuvimos reuniones en la Escuela Brasil que queda en Vicuña Mackenna con la Avda. Matta. Allí trabajaba el profesor Velozo (El Chocato), que fuera profesor en la Escuela 1 de Cañete. Él nos consiguió el local. Llegó mucha gente..., elegimos como Presidente provisorio a un señor que era juez jubilado, y que nunca llamó a ninguna reunión, terminando ahí nuestro empeño por tener la Casa Cañetina en la Capital.

Otro sueño de infancia que la vida me brinda ahora será ver a las personas que quiero y de esta vez decírselos cara a cara principalmente a mi amigo de infancia : Negro Cuevas (Osvaldo Cuevas Matamala ), negrito... amigo..,. sabe amigo? ¡lo quiero más que la cresta iñor !! (espero poder decirle). Hasta ese día ...........