Cuando Osvaldo Weisse me invitó a almorzar y a conocer su nueva casa en el fundo de su familia en Arauco, acepté de inmediato ya que, además de disfrutar de un rato agradable con mi amigo y su familia, tendría la oportunidad de investigar acerca de los parientes araucanos de algunas familias cañetinas.

-“Como estoy sin auto, ¿puedo invitar a algún amigo que me lleve hasta Arauco?”, le pregunté a Osvaldo.
¡Por supuesto!, me contestó este, de inmediato.
Llamé entonces por teléfono a mi amigo Roberto Torres y le pedí que me llevara en su vehículo a la ciudad de Arauco el día sábado próximo (19 de agosto de 2006).
Roberto accedió y decidimos salir de Cañete a las 10 de la mañana del día señalado.
La idea era irnos temprano para conversar con los parientes de los Méndez cañetinos, descendientes de don José Angel Méndez, vecino de Arauco que fue nombrado Capitán de Amigos por ahí por 1850 y que, posteriormente, compró tierras en Cayucupil, estableciéndose ahí con su familia. Don José Angel, casado con doña Jesús Villagrán, fue el padre de don Baudilio Méndez Villagrán, quien, a su vez, fue el padre de Chito, Pepe, Raimundo, María Olivia, Carmen, Rodolfo y Gustavo Méndez Burgos.
Ojalá pudiera conseguir alguna foto de don José Angel, para colocarla en el “Album Fotográfico de Cañete ...” que quiero editar próximamente, pensaba mientras conversaba con Roberto.
El día viernes en la tarde fui a conversar con Gustavo Méndez para preguntarle por la dirección de sus parientes araucanos pero, desgraciadamente, este me dijo que todos sus primos mayores ya habían fallecido, que el campo de su familia ya se había vendido y que había perdido contacto con los hijos de sus parientes.
¡Qué gran decepción! Ya me había hecho esperanzas de conseguir una foto de don José Angel. Esta foto habría sido una estrella del “Album ...” . Don José Angel fue uno de los más antiguos personajes de la Historia del Cañete del siglo XIX. Él conoció e interactuó con don Cornelio Saavedra, con el Padre Ortega y con los más importantes vecinos y militares cañetinos de la época de la última refundación.

Mientras viajábamos a  Arauco, conversábamos con Roberto acerca de estas cosas y de los sitios históricos cercanos a Arauco que yo siempre había querido conocer y que no había tenido oportunidad de visitar. Decidimos que, si no podíamos conversar con los parientes de los Méndez, podríamos ir al Cementerio de Arauco y visitar sus tumbas históricas. ¡Es increíble la cantidad de información que se puede conseguir escudriñando las lápidas de los cementerios!
Muchas veces, mientras viajábamos a Concepción y pasábamos frente al monumento de las lanzas que se encuentra al lado del camino, antes de llegar a Ramadillas, le había comentado a Roberto mi deseo de saber dónde estaba el lugar conocido como Millarapue o Millapoa, donde don García Hurtado de Mendoza había combatido y vencido a los araucanos conducidos por Caupolicán. Los Cronistas del siglo XVI ubicaban este lugar un poco al sur del antiguo Fuerte de Arauco, en una zona boscosa y quebrada. Nadie había podido decirme dónde estaba, exactamente, ese lugar.
También al sur de Arauco, aparentemente un poco más al sur de Millarapue, se encuentra el lugar conocido como La Albarrada, donde había tenido lugar, el 13 de enero de 1631, una importante batalla entre unos 1.300 soldados españoles a las órdenes del Gobernador Francisco Lazo de la Vega y unos 5.000 guerreros araucanos a las órdenes de los caciques Butapichón y Quempuante.
El sitio de La Albarrada es más conocido que el de Millarapue por historiadores y personas interesadas en la Historia, pero yo tampoco había tenido la oportunidad de visitarlo y Roberto Torres, entusiasmado por los detalles que le cuento acerca de la importancia que tuvo el combate de La Albarrada, se manifiesta también vivamente interesado en visitar el sitio.
Vamos a ver si es posible llegar a él.
Llegamos a Arauco poco después de las once de la mañana. Mientras esperamos a Osvaldo, nos tomamos un café en el Servicentro donde quedamos de reunirnos. Pronto aparece nuestro amigo. Mientras conversamos, se acerca  Bernardita Olea, persona muy entusiasta de los temas del Patrimonio y la Historia de nuestra Provincia. Rápidamente nos encontramos haciendo planes para hacer una reunión entre personas de las distintas Comunas de la Provincia para realizar actividades de fomento de estas actividades culturales. ¡Ojalá que podamos hacer algo para sacar de su letargo a las Instituciones de Gobierno y lograr que estas apoyen las diversas iniciativas emprendidas por  particulares que buscan rescatar y poner en valor nuestro riquísimo Patrimonio Histórico Cultural! Mal que mal, estas iniciativas, además de su valor académico, tienen un valor económico, ya que nuestro patrimonio histórico es un tremendo capital que puede complementar los esfuerzos que se realizan para desarrollar definitivamente el Turismo en nuestra provincia ... ¡Y esto es desarrollo económico y, por ende, mayor progreso y bienestar para nuestras comunidades! Esto, felizmente, ya parece haber sido entendido en Cañete! 
En esta línea se enmarca la creación, hace ya un año, de la Sociedad de Historia de Arauco, que reúne a representantes de cada una de las comunas de la provincia de Arauco, con el objeto de trabajar en la recuperación del Patrimonio Histórico Cultural de la zona.
En Arauco, además de Osvaldo Weisse, al que apasionan estos temas o de Bernardita Olea, yo conozco a otras personas que son elementos muy valiosos y que deberían integrarse al grupo que hemos constituído: ahí están también  Luis Torres Aillón y Juan Carlos Ibacache, profesores de Historia, que han publicado valiosos trabajos acerca de la Historia de su ciudad.
Precisamente, antes de irnos a su campo, Osvaldo nos lleva a conversar con Juan Carlos, con quien quedamos de reunirnos en una próxima oportunidad para tratar estos temas.
Luego, Osvaldo accede a mi petición de visitar el Cementerio de la ciudad y nos guía en un recorrido por la parte histórica del sitio. Conversamos acerca de la gran importancia que tiene Arauco en la formación de la base poblacional del recién refundado Cañete del siglo XIX. En efecto, aproximadamente un 30% de los vecinos de la ciudad de Cañete,  en el último tercio del siglo XIX, vienen de Arauco, el más antiguo e importante núcleo poblacional  de la zona: no olvidemos que España, a pesar de las políticas dictadas por el sistema de Guerra Defensiva, o las obligaciones derivadas de los Parlamentos, nunca abandonó el bastión de Arauco, fortaleza en la que mantuvo, a través de tres siglos, una poderosa guarnición, Misiones y Escuelas, las que realizaron una poderosa acción de Mestizaje, Evangelización y Educación a través de “los territorios de Arauco y Tucapel”. Es esta acción la que permite que se produzca la notoria y definitiva diferenciación entre la población indígena de lo que será conocido como “la Baja Frontera” y  el resto de los territorios de la Araucanía.
A medida que vamos avanzando en nuestro camino, van apareciendo los nombres de los parientes araucanos de los “colonos” que poblaron la ciudad de Cañete a partir de 1868 (e, incluso, desde antes de esa fecha) , como los Torres, los Barrales, los Gayoso, los Sanhueza, los Hermosilla, los Hernández, los Méndez, los Carrillo, los Godoi, los Barrueto, los Alvial, los Pereira, los Ulloa, los Monsálvez ... u otros, que tuvieron también alguna participación en “sucesos cañetinos” o vivieron algún tiempo en la ciudad, o se emparentaron con familias cañetinas, como los mismos Weisse (con presencia en Cañete en el siglo XIX), los Puga (emparentados con los Cigarroa), los Santibáñez, los Orthoutéguy, los Etcheverry, los Duhart, los Ohyarcabal, etc. etc.
Definitivamente, vamos a tener que hacer una visita con más tiempo a este sitio, que es una fuente de información inagotable acerca del origen de la población en la provincia.

Continuamos nuestro viaje. Nos dirigimos ahora al histórico Cerro Colo Colo, bastión que protegió a las huestes de los Conquistadores desde que Valdivia cruzó por primera vez el Bió Bío, por allá por enero de 1551, y se adentró en los territorio de Arauco. A sus pies nació  el Fuerte y la ciudad de Arauco.
Defendiendo esta “fortaleza  primada del Reyno de Chile” fallece unos años más tarde don Lope Ruiz de Gamboa, encomendero cañetino.
¡Cuántos episodios de la Historia de Arauco están ligados a la Historia de Cañete!

Desde la cima de este pequeño cerro, se tiene una vista privilegiada del paisaje maravilloso de la Bahía de Arauco.
Recordamos que, desde aquí, se vio arder los barcos capturados por Benavides durante la Guerra a Muerte y lamentamos que los restos arqueológicos más importantes de la fortaleza  de Arauco, se hayan perdido o hayan sido trasladados a Santiago, cuando podrían ser lo más valioso del Museo Histórico de Arauco que echó a andar nuestro amigo Torres Aillón.

Descendemos del cerro. A sus pies, nos explica Osvaldo, se encontraba la propiedad de la familia Millán. Todavía algunos descendientes vienen en el verano a pasar una temporada en este sitio. Doña Albina Millán fue casada con don Esteban Iriarte, Gobernador de Cañete en la década de 1880 y dueño de la Hacienda El Natri.

Claudia, la señora de Osvaldo, ya lo ha llamado por teléfono un par de veces. Ella nos espera a almorzar y nostros, entusiasmados con todo lo que vemos, nos hemos atrasado.
Partimos hacia el campo de los Weisse. Le hablo a Osvaldo de la Albarrada y de Millarapue y osvaldo me dice:
“¡Pero si esos dos lugares están en el camino a mi casa!”
Yo no lo puedo creer. Roberto Torres se ríe de mí y dice que él también está impaciente por ver esos lugares.
Avanzamos unos diez  o quince minutos y llegamos al impresionante lugar de La Albarrada. Nos bajamos del vehículo e inspeccionamos el lugar. No nos explicamos cómo las fuerzas españolas, encajonadas en el profundo barranco que hasta hoy es muy pantanoso en algunos sectores, pudo vencer a los guerreros araucanos que los esperaban, ocultos en las alturas que rodean el sitio. ¡El paisaje es hermoso e impresiona profundamente!
Finalmente, poco después de las tres de la tarde, llegamos a la hermosa casa de Osvaldo. Claudia nos recibe muy amablemente y, después de un grato aperitivo, nos invita a pasar a la mesa. Desde cualquier punto de la casa se puede gozar del espléndido paisaje del valle de Palihue ... ¡tan parecido al valle del río Tucapel! En realidad, nuestra provincia de Arauco es una maravilla, llena de paisajes hermosos.

Roberto Torres tenía que estar de regreso en Cañete a las seis de la tarde, pero ya van a ser las seis y todavía estamos en casa de Osvaldo. Iniciamos el regreso y nos dirigimos hacia la costa. A unos cinco kilómetros de Palihue, llegamos a otro valle encajonado, rodeado de cordones boscosos y Osvaldo nos informa de que todo ese sector se llama Melirupu y corresponde al antiguo Millarapue.
Es perfectamente posible que el nombre original del sitio haya sido Melirupu, palabra que pudo haber sido adaptada a la fonética castellana como Millarapue.
Nos bajamos nuevamente del vehículo y examinamos el sitio con atención.
¡Qué maravilla sentirnos en los sitios donde se desarrollaron sucesos tan importantes para la Historia de Chile! Aquí, Caupolicán, montado en un brioso caballo blanco, desafió a don García Hurtado de Mendoza a un combate singular. El altivo Gobernador desechó el combate por encontrar  que su contrincante no estaba a la altura de su rango. Aquí los españoles ahorcaron a Galvarino que, con sus muñones ensangrentados, animaba a los araucanos a luchar contra los españoles y a no dejarse vencer por ellos. Estas son, como las tierras de Cañete, LAS TIERRAS DE LA EPOPEYA.

Continuamos el regreso a Arauco. Ya está oscureciendo. No queda tiempo para visitar el Museo Histórico de la ciudad. ¡Para otra vez será! Le contamos a Osvaldo que, en primavera, trataremos de ubicar el sitio donde se levantó el Fuerte de Quiapo, sitio de otro de los combates de don García Hurtado de Mendoza, situado entre Arauco y Lebu, por la costa. En Quiapo, en un fuerte construido por los araucanos, estos utilizaron, por primera vez, contra los españoles, la artillería que habían capturado cuatro años antes, en Marigüeñu, a don Francisco de Villagra. Osvaldo se entusiasma y promete ser de la partida.

Esta ha sido, realmente, una jornada notable.

Clímaco Hermosilla Silva

Cañete, 20 de agosto de 2006.