Es ejemplo para las generaciones que se levantan con esfuerzos y tenacidad. Sirve el cargo de Secretario del Agrónomo Provincial y se ha hecho un experto en dactilografía y secretaría en general.
Está en la oficina desde 1944, cuando yo me di cuenta que era un joven que bien guiado, podría ser un buen empleado. No me equivoqué, es sobrio, muy buen hijo y esposo y ya tiene dos criaturas que alegran su amable hogar.

Calladito y deslizádose por las calles de Cañete, con su pucho en los labios, es un comerciante honorable, ponderado en sus juicios para con los demás y desentendido de bullas pueblerinas.
Es el concesionario de las cervezas; tiene en compañía de hermanos, según me parece, una bien surtida tienda y abarrotes en general; es casa de artículos baratos y buenos. Trabajador como una hormiga; sencillo y muy sobrio; reticente y observador, es un peine para el negocio.

De nacionalidad española, conserva, a pesar de los muchos años que está en este pueblo, su personalidad genuina: altivo, activo y vehemente, es un hombre muy apreciado por su franqueza y caballerosidad a carta cabal. Ocurrente, dicharachero, bueno para entusiasmarse y para el poker, ha tenido una vida de trabajo tesonera y honrada, pues es una persona de sacrificio y de gran optimismo.

Trabajó en sus mocedades en la agricultura y después se dedicó al comercio con una fuentes de soda donde se saboreaban ricos platos criollos y buenos vinos. Tuvo gran clientela a la cual él miraba, por debajito de sus anteojos y, cuando ya los notaba algo “cargados”, les insinuaba el viaje al hogar. No reparaba en atenciones, pues, él mismo servía muchas veces.

Ingeniero agrónomo, distinguido, es hoy, por suerte, el Agrónomo Provincial de Arauco, donde ha llegado con el caudal riquísimo en experiencia técnica y agropecuaria. Hombre de esta jerarquía intelectual, que dominan su materia, son los que hacen falta en provincias como Arauco, por ejemplo.
Une a su gentileza y caballerosidad, una actividad poco común. Realizador y visionario, ha sido, puede decirse, el padre de la forestación en Arauco y organizó sociedades forestales que hoy día son orgullo, me recuerdo la llamada de “Carampangue” y otras donde su opinión y consejo asumían el control de lo que debía hacerse.

¿Quién no le conoce? Era, hasta antes de casarse, más conocido en el pueblo que en su fundo “Peleco” , que dista escasos kilómetros de Cañete.
Si ese camino hablara, o aquél autito (La Cucaracha), ¡qué de cosas no contaría!. Dejémosle que se quede callado, más mejor aun, como diría un alemán. Hijo del ex Juez señor Belarmino Ormeño, que dejó a sus hijos suculenta fortuna, don Arturo es cañetino por su madre.

Los primeros que llegaron a Chile fueron el muy recordado don José y don Esteban, ambos fallecidos ya, el primero en Temuco y el segundo en Cañete, cuando estaba sirviendo de empleado en la hacienda Antiquina de las hermanas Harismendy (que también tienen otros fundos como “Choque”.
Son hijos de don Esteban Irazoqui Endara y de doña María Errandonea Argaya. Don José se distinguió por su intenso amor al trabajo y a su hogar; era gentil, muy servivial, de gran corazón y caballerosísimo para estar de charla con él; tenía gran simpatía personal y en Cañete dejó recuerdos imborrables entre los numerosos amigos que tuvo.

De baja estatura, pero corpulento, es una persona que capta simpatías apenas se le conoce; posee amabilidad y es sumamente cariñoso en su casa. Risueño y bueno para celebrar bromas o chistes, es un hombre muy emprendedor y trabajador contumaz.
La firma BIMA le tiene a cargo de grandes aserraderos en la zona de Cañete y Lebu; gracias a él han entrado muchos millones a esta firma. Veremos cómo le corresponden...