Periodista, empleado Municipal desde 20 años, ha sido el timonel de muchos Alcaldes. De estatura reducida, es un intelectual de nota y creo que, si hubiese salido de Cañete a estudiar cualquier carrera, habría sido, además de poeta casero, un profesional sobresaliente. 
Es inteligente, pero algo porfiado, a veces, trata de imponer su criterio y lo creo bastante bueno.
Como político es vehemente; discutidor y tenaz para hacer triunfar su tesis; pero gran alma de radical. Cuando se echa responsabilidades, se enfurruña y se torna parco en palabras.

Corazón generoso y desprendido; es buen amigo y es agradable para estar con él; celebrador, chistoso y gran recitador; algunas poesías son originales, pues su seudónimo muy conocido es Pacato. Ha fundado periódicos y el último, del cual es su Director, se llama “La voz de Arauco” , que sale tarde, mal y nunca...
Pero es de admirar su constancia y paciencia; no ha tenido colaboradores en obreros ni en personas que “peguen a la costura periodística”.
Ligero para andar en sus diligencias, es calmado en otras ocasiones; valiente y capaz de discutirle al más entaquillado. Pone mala cara cuando algo le parece mal y es conocido por su carácter firme y resuelto. Sus patrones alcaldes, tienen que convenir en que es indispensable (aunque nadie es indispensable en esta vida) en la Secretaría Municipal que desempeña con singular acierto. También es defensor de la Ley de Alcoholes y su criterio jurista y en el tema que le pongan hay que reconocerlo que es acertado y, sobre todo, que lo hace con buena intención. Alcaldes ha habido que le quisieran que no estuviese ahí, porque les pone atajo en sus impulsos creadores y originales.
Pablo Cáceres es persona digna de aplauso: cargado de familia, con escaso sueldo y batiéndose como un león, ha logrado educar bien a toda su prole. 
Ha sido varias veces Presidente de la Asamblea Radical y en períodos difíciles; tiene buen criterio general y es persona capacitada por donde se le mire.