Suplente, así como Notario, Inspector Provincial de Estadística (que fue lo único que obtuvo de su amigo, el Presidente Juan Antonio Ríos). También ha sido Presidente de la Asamblea Radical, Rotario y hombre muy servicial. 
De profesión abogado, se le considera un hombre insobornable, limpio a carta cabal y un integérrimo ciudadano, además que incorruptible.
De aspecto grave, es, sin embargo, bueno para estar en fiestas. Reposado y de amplio criterio, fue, hace años, un excelente diputado, que mucho bien hizo a la zona entera; sé que un colega diputado de él, dijo, cuando no salió nuevamente don Eudocio “se perdió el hombre más honrado que ha pasado por la Cámara”. Ha sido Regidor, Gobernador de Arauco, Juez 
Muchos sabios consejos que recibiera Juan Antonio Ríos, nacieron del corazón e inteligencia de don Eudocio Rivas, a quien sirvió con lealtad y altura de miras. Nacido en un hogar muy honorable, donde se practicaban todas las virtudes ciudadanas en estas casas solariegas de nuestro Chile, le enseñó a ser un hombre de muy buenas costumbres. Sus varios hermanos han sabido del buen consejero y del desinteresado para actuar. Sirvió a “su gente” cuánto pudo; a veces pecó de demasiado franco, cosa que la política no admite. Por quedarse en “las huinchas”, hace años, un correligionario le ganó la diputación. No se la ha perdonado nunca y ahora, en la pasada elección, fue pre-candidato, pero después se plegó bajo las banderas del doctor Octavio Orellana, el cual triunfó por más de 500 votos, para bien de todos, los que le apoyaban y de la provincia, según creo. 
Es muy cariñoso en su casa; ha sido casado dos veces y como esposo y padre es de sacarlo de ejemplo; su hogar ha sido tenáculo de virtudes hogareñas. Cuando está de buen humor, es un gusto estar con él; pero tiene arranques de airadas situaciones y arruga en ceño y parece juez de campo, de los antiguos... La zona entera conoce a don Eudocio y “el maestro Vigueras” le sigue los pasos en política. Es compadre de Paulino Viveros, pero en política, Dios me libre cómo se cruzan las espadas. Ha sido presidente del Club Radical, durante muchos años, hasta que me eligieron por varios períodos seguidos, también; él se disgustó, unos días, pero yo no tenía la culpa que lo destronaran y fuese yo el elegido. En la última elección andaba apostando a cierto candidato. ¿Ganaría?... Sí.