Llegó de San Fernando el año 1940 recomendado por don Pedro Blanquier, a administrar el fundo “Paicaví” de la señora Ormeño de Puga. Ahí ha actuado en forma inteligente y tenaz; gana él y su patrona que dice es tan buena señora. Campo excelente, necesitaba buen administrador; a orillas del mar, con pastos suculentos, da gusto ver las crianzas. Llega a tener en engorda sus 400 animales en pleno invierno y otros fundos grandes no pueden tener 50. 
El mismo dice que las personas nacen con sus cualidades y que éstas no se compran ni con la cuna ni con el dinero, a pesar del ambiente.
Quiere él tener el mejor Criadero de Caballares de la provincia; tiene 10 yeguas buenas inscritas y compró en cerca de un millón de pesos un potro, a la Comunidad Pavez y tiene nietas de “Alcatraz”, famoso reproductor; tiene amor propio para criar caballares chilenos. 
Quien lo ve por primera vez, lo cree un huaso cualquiera; pero al conversar con él, uno se da cuenta que es muy ladino y se hace más el huaso para sacarle la pepa a cualquiera. Es socarrón, inteligente, medio diablo en el sentido de pitarse a quien quiera que sea; es un “gallo”, como decimos nosotros los chilenos. Con sus arreos de la tierra, es bueno para las “Corridas de Vacas” y tuvo, al principio, mala suerte en los torneos cañetinos; creía él aquí que cualquiera andaba bien; no fue así y era puro grito y algo más y... nada de premios; don “Pepe” no figuraba con buenos puntos; lo tomó a amor propio y empezó a comprarse buena caballada y sale a Angol y lleva buenos puntajes y premios, igual que ahora allá en Cañete. La calidad de los competidores y el puntaje de “Champion”, lo hizo darse cuenta que aquí no son nada de “malitos”. 
Don José Videla va para rico; ya lo es; tesonero y activo como pocos, es de una suerte y ojo único para la compra de animales; domina el campo y sabe buscarle al negocio todo lo mejor. Capacitado y trabajador como pocos por ahí, no desperdicia un minuto del día; el fundo ha ganado mucho con don Pepe y ese administrador muchos envidiarán quizás... 
Está educando bien a sus hijos. Le ha tocado una esposa como pocas; junto a su marido; junto a su marido, labora de la mañana a la noche, en forma tesonera y eficaz. 
Su esposa, señora Aída Moreno con santa paciencia es comprensiva y trabaja en una admirable paz y armonía. 
Muchos envidian a José Videla; son los descastados y los incapaces de tener la anchura de inteligencia y sagacidad para los negocios del campo. Él los mira con indiferencia; su doctrina es el trabajo honrado y tenaz. 
Se deja caer despacito para hacer los negocios; para vender los quesos de dos años atrás, no se queda corto y “ensarta” a quién no conoce la mercadería; así le pasó a una confiada señora que le compró tres y que no han servido ni para “rayar”. Se pasó de preparado...