Su gran corpachón y su fama de bueno para los puñetes, al principio, cuando no se le conoce personalmente, causa distancia y después cautiva con su simpatía personal. Cueno para reír, es un gastrónomo de gran capacidad estomacal; cariñosísimo en su casa, es capaz de dar la camisa cuando quiere servir. Su fortuna la hizo paulatinamente; pero, sea por malos negocios o por tirarse muy a fondo a buena vida de gastos, pasó por crisis que venció con toda hidalguía; de gran entusiasmo para el trabajo, es inteligente y capacitado; no se lo pita cualquiera y no se deja engañar ni engaña a nadie.

Cañetino ciento por ciento, es casado con la distinguida dama, también de este pueblo, señora Marta Petit-Larent, cuyos hijos formados en la paz honorable y digna serán los continuadores de la tradición de las virtudes de esta ciudad, diseñada por los progenitores en forma alta y de alcurnia de alma y de corazón. 
Don Isaías Gallardo, modesto de grandes virtudes ciudadanas, es querido por cuantos le conocen, porque salta a la vista, apenas se le trata su gran corazón de hombre franco, leal y caballero a carta cabal. Ha sido el dentista que con gran sacrifico, no sólo ha atendido a su pueblo, sino a muchos visitantes de los vecinos, ya que la fama de él como profesional consciente y competente, es de todos conocida.

Lo catalogo como el reverso de la medalla de su hermano Julio, porque éste es ligero para andar, habla y gesticula en forma risueña y estentórea. Muy optimista y sumamente aficionado a la pintura, se ha destacado en Chile por sus cuadros de costumbres araucanas, especialmente; para mí, que nada entiendo en el arte pictórico, tiene un estilo muy propio que él ha hecho entender, a otros, acaso por snobismo. Periodista de gran vuelo, ha trabajado en diarios penquistas; es inquieto y de vasta preparación humanística y su acervo cultural es de los mejores de Cañete y de muchos otros pueblos. Si es constante, lo que no creo, puede llegar a finalizar una obra en su arte fundando una Escuela “Sui Generis”. 

Español de cepa, es un tesonero agricultor; clara inteligencia y “cachadera” para el negocio; trabajó muchos años en el fundo “El cortijo” en unión de los señores José Irazoqui y José Otondo. Sólo con el primero conserva buena amistad, pues don José Irazoqui es bueno como el pan y el acatalanado Otondo, frío y calculador, no perdona un diez que crea se ha corrido en la contabilidad... 
Don Jacinto (Caqui) como le dicen sus íntimos, filósofo completo, mira las cosas como quién oye llover y sigue su camino ascencional hacia la gran fortuna que está amasando desde cuando trabaja solo. 

De delgada silueta, demostrando su dinamismo al andar, don Pancho Anguita, es un elemento de gran cooperación; visionario como el que más, fue el "alma mater" de la que es hoy Hostería Lanalhue.
Ha gastado una fortuna en viajes de instrucción a la Capital; va y lleva ilusiones y por fin triunfa.
Innovador en su predio agrícola de "Paicaví" que ha trabajado en unión de sus familiares, con sin igual tesón, ha visto fracasos y grandes triunfos, ensaya, observa y saca conclusiones; ha tenido buen Criadero de caballares chilenos, juntos con el entusiasmo grande de su hermano Nancho; ha ensayado vacunos de varias razas, así como le han gustado las buenas ovejas.

¿Qué otros sabios inventaron el “radar”, se atreve a alegarme usted? No, señor; Paulino y “Peyo” Montory lo inventaron muchos años antes en Cañete; vea usted: la derecha la maneja este exregidor liberal en varios periodos (por equivocación de muchos electores, según debe creer Cucho Miranda, el flamante y discutido Rector, llamado por algunos “San Vicente de Paul”, por su amor para servir a los necesitados); laizquierda, la maneja con “radar” también, Paulino Viveros; a ambos los bauticé yo como “Cecarelli” de la derecha y de la izquierda, respectivamente, pues, a su señal, como electrizados, los pobres electores, con la vara mágica de éstos “líderes”, avanzan al pupitre a depositar el voto que ellos han indicado previamente o a su sola mirada penetrante al disponerse a votar y creyendo los incautos “huasitos”, que van a ver después cómo votaron. 

Democrático por convicción, es un hombre que ha tenido altas y bajas en fortuna; hasta se sacó el "gordo" cuando era de medio millón de pesos, hizo negocios que no le respondieron; festejó amigos y pasó muy buenos ratos de jolgorio. Fue uno de los que creyeron en el llamado "General de la Esperanza" y de la escoba, esperó cerca de un año y le angañaron como a un niño. Fue candidato, por sus correligionarios, a varios cargos; que mañana nombran a don Daniel como Intendente, que pasado de Gobernador, que va a entrar a la Caja Agraria, etc.

Llevó una intensa vida de trabajo; falleció a los 84 años y en Los Alamos batalló fuertemente y con valentía con la vida; la vida, en esos tiempos, sin FF.CC., sin caminos sino sendas, en medio de gente mala, era peligroso estar y había que tener el alma al brazo. Con tesón, energía y amor al trabajo supo dirigir su obra y fue paso a paso formando su gran fortuna; es un ejemplo perenne y ya van quedando pocas personas de este temple.