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21 de mayo: ESCUELA DE NIÑAS DE CAÑETE CUMPLIÓ 129 AÑOS
Miércoles, 21 de Mayo de 2008 05:20

Fue en mayo de 1879, durante el gobierno de don Aníbal Pinto Garmendia, en plena Guerra del Pacífico, cuando se autorizó la creación fiscal de la Escuela de Niñas N° 2, en un local arrendado.

Más tarde, cuando se construyó con fondos del Estado y por coincidir con la epopeya de Iquique, se colocó el nombre del héroe Arturo Prat Chacón.
A pesar de las averiguaciones, no ha sido posible conocer el nombre de la primera directora, pero queda así en el recuerdo que la escuela empezó a funcionar en el local donde estaba la cárcel de la ciudad, aunque el edificio no es el mismo. Su directora fue la señorita Carmen Poblete, y según libros de Actas de la Municipalidad, aparece un ítem de fecha 20 de agosto de 1882, que dice:"Páguese a la Preceptora de la Escuela N°2 de Cañete, la cantidad de tres pesos y treinta y cinco centavos. Ese era el sueldo de un maestro de primaria en aquel entonces.
Preocupado el gobierno de aquella época por la construcción de locales escolares, mientras se consultaban los fondos para iniciar las obras y hacer realidad el sueño del local propio. Durante algunos años las clases se impartían en la antigua escuela de Hombres, frente a la Plaza de Armas.
Fue el año 1894 cuando se construyó el local definitivo (sitio donde actualmente se encuentra la nueva construcción), siendo directora la señorita Beatriz Poblete. A ellas le siguieron Carmela Zorrilla hasta el año 1920, asumiento posteriomente la señorita Elena Pincheira. Más tarde ocupó el cargo la señora Domínica Figueroa.
El terremoto del año 1960 ocasionó graves daños a la construcción, por lo que hubo que remodelarla, teniendo que volver como allegados a impartir clases en el Escuela de Hombres N°1.
Conocidos los daños ocasionados por el terremoto, bajo el gobierno del Presidente Jorge alessandri Rodríguez se encomendó la construcción de un nuevo local, el que fue entregado en marzo de 1961 y que funcionó hasta marzo del año 2006 cuando se demolió para dar paso a un moderno edificio de tres pisos que hoy cobija alrededor de mil niñas.
No solamente se recuerdan las personas, se dispone de un diploma que se conserva en un lugar de honor que dice: " Diploma de Honor 1902, exposición Internacional de material de Enseñanza. El comité ejecutivo de la Exposición, en vista de lo informado por el jurado respectivo, otorga a la Escuela Superior de Niñas de Cañete, un primer premio por sus trabajos de conjuntos. Santiago de Chile, diciembre de 1902. Firmado por don Manuel Barros Borgoño, Presidente, y Joaquín Cabezas, Secretario".
En esta fecha especial en que se recuerda el niversario 129 de este emblemático colegio cañetino, una vez más, saludamos a todas las que han sido profesoras y Directoras de este colegio, como asimismo a las alumnas que en este plantel se educaron y que hoy son abuelas, madres e hijas de nuestra ciudad.

La tradicional ofrenda floral al héroe de Iquique, en la fecha aniversario del colegio.



 

 
comentarios

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Felicidades para el aniversario de la Escuela N’ 2 de Niñas, donde mis hermanas tuvieron su educación y en lo personal me marca muy profundamente ya que estuve a punto de perder la vida allí ese año 1960 cuando se reconstruía. Sucede que mi padre Luis Flores Arriagada es contratado para trasladar tierra o piedras para relleno desde el lugar antiguamente conocido como “El Hualle” (por un árbol que allí había y a la sombra del que funcionaba con histórico clandestino).

Para hacer más rentable el contrato, mi padre, lleva dos cubos (carretas para transportar tierra o material pétreo) una conducida por él y otra yo (qué en ese momento tenía 5 años y vivíamos en el sector puente “El Carmen”).

Llevamos nuestra carga desde el lugar, directo a Séptimo de Línea y desde allí doblábamos hacia la escuela para ingresar por el lado donde antes estaba la cocina, yo llegué primero y al no saber donde llegar la carga espero a mi padre “estacionado” justo en el lugar donde posteriormente habría un pasillo que conectaba los dos pabellones que se construyeron.

Como mi padre se demoró un poco, uno de los trabajadores toma la garrocha que estaba afirmada en el yugo (una técnica campesina para que los bueyes no caminaran) y hace andar los bueyes sin percatarse que yo estaba sentado sobre una de las ruedas, por lo que ruedo bajo la carreta y esta pasa por una de mis piernas a la altura del muslo produciendo una fractura.

Me retiran desde debajo de la carreta, apenas alcanzó a no pasar por sobre mi otra débil pierna, me llevan hasta el borde donde posteriormente estaría el cerco norte, desde allí al hospital y posteriormente la odisea hacia Concepción.

A mediados de la década de años 70, estando yo prestando algunos servicios en la Dirección de Vialidad de Cañete, un conocido chofer, muy amigo mío y de mi padre, un día me llama a un lado y me recuerda el accidente, al mirarlo con cara de pregunta, por ser este un hecho casi desconocido, me dice: “Es que yo fui quien ese día hizo avanzar la carreta”. Cosas de la vida.

Enviado por Luis Flores Olave, el Martes, 20 Mayo 2008 a 06:44

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