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Julio Ulloa Lufín
Ya lo habíamos señalado en su oportunidad. Una de las acciones más criticadas al gobierno militar y a la gestión del presidente Augusto Pinochet fue el traspaso de la administración de los establecimientos educacionales a las municipalidades (crítica que llevó las banderas de la lucha política de los profesores pro “democracia” de esos años y que no compartimos por un tema de marco temporal).
Pasaron 20 años de gobierno de la Concertación gobernando los mismos que criticaban y que nunca hicieron un esfuerzo por hacer retornar la administración de los establecimientos educacionales al ministerio o al estado, como quieran decirlo.
Se criticó el sistema de educación particular subvencionada por un tema de lucro empresarial. Con los años el sistema se ha acrecentado de tal forma que hoy por hoy compite en matrícula, con ventajas, con las escuelas municipales. Claro que la ventaja la proporcionan las mismas autoridades al basurear públicamente a los profesores en los medios de comunicación al imponer mediciones estandarizadas y parámetros estadísticos que dan por el suelo con la famosa equidad, pues no se puede exigir a un percherón el mismo biotipo de un fina sangre (las mediciones SIMCE y PSU pueden dar fe de ello). Atención autoridades: todavía las escuelas municipales atienden alumnos que asisten a la escuela porque les ofrece alimentación segura de lunes a viernes y no porque valoren realmente el tema educativo.
Es cierto que los apoderados están llevando sus hijos a los colegios particulares subvencionados, lógico, si las autoridades están diciendo que lo municipal es lo más malo, es natural si la reducción de matrícula obliga a combinar cursos. ¿Quién en su sano juicio va a dejar a su hijo en ese plano educativo teniendo la posibilidad de evitarlo?
Personalmente estuvimos en esa disyuntiva y, a pesar de conocer a los colegas y saberlos buenos profesionales, cambiamos a la hija de colegio. No es lo mismo atender a un grupo con un solo tema, que a dos con temas diferentes.
El año pasado se distribuyó a todo el país textos escolares basados en los programas de estudio ajustados al nuevo currículo, sin embargo, sólo en diciembre 2009 se enviaron estos programas como propuesta presentada a resolución del Consejo Nacional de Educación. Es cierto que los libros son un apoyo a las clases, pero la percepción de los apoderados (ricos y pobres) no es esa, ellos basan su visión de avance o retroceso en los libros de sus hijos, ¿qué van a opinar del profesor que les está pasando materias que no están en el libro (¿la del programa antiguo?) De esto los profesores no somos responsables. Sí de las clases aburridas, sí de no saber algunos datos fundamentales de las asignaturas que impartimos, pero qué puede hacer un cocinero si le envían a hacer un jardín? Sólo nos pasa a nosotros los profesores básicos.
Pues bien, críticas van críticas vienen, los pingüinos se revelaron, se hicieron sesudos estudios: eliminada la LOCE nace la LGE (mal llamada LEGE) y cual es su principal novedad: morirán las escuelas municipales, sí, aunque nos desmienta la ministra, TODAS las escuelas van a pasar a depender de corporaciones, es decir, van a pasar al sector privado, seguramente regidas por el código del trabajo con lo cual a mediano si no a corto plazo surgirán empresas subcontratistas que provean mano de obra calificada (profesores, administrativos, auxiliares, etc.).
Entonces, las superintendencias que nacerán a la luz de esta nueva LGE se abocarán a controlar a las corporaciones y si se cumplen o no los estándares internacionales a los que se pretende que lleguemos como país. De tal forma, la LGE debiera haber sido denominada LGEE, pues no hay duda que normará el funcionamiento de las empresas educacionales que nacerán a partir de este año.
Es de esperar que los apoderados que no pueden llevar sus niños a colegios particulares, aunque sean subvencionados, tengan beneficios sociales de por medio (ser prioritarios, del programa puente, Chile solidario, etc.) que los hagan apetecidos por los empresarios y puedan verlos acceder a la educación de calidad que tanto nos enrostran o tal vez (Dios nos haga equivocar) serán niños egresados de octavo año o cuarto medio que seguirán sin saber hacer manualmente una división de dos dígitos y escribirán revolución con “b” y “s” .
Epílogo: la culpa de todo esto la va a tener el gobierno de Piñera, se lo firmo. Son cosas que pasan. |