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Si andan en micro no les alcanza para comer y lo que más consumen es pan. El 15% de su presupuesto lo gastan en la casa y en cuentas; no pueden darse el lujo de comprar un medicamento y se endeudan para vestirse y estudiar.
En $64.134 mensuales está el límite de la pobreza, es decir, que quienes tienen menos que eso para vivir al mes son pobres en Chile. Se trata de más de 2,5 millones de personas que tienen para subsistir un máximo de $2.138 al día.
Según el sistema de cálculo usado por Mideplan, este monto es el que le permite a una persona satisfacer sus necesidades básicas. La mitad: $32.067 al mes ($1.069 diarios) les alcanzaría para comer y el resto para los demás gastos como aseo personal, vestuario, transporte, educación, salud y vivienda.
La distribución del gasto está alejada de la realidad, ya que sólo si se suman las dos micros diarias que como mínimo toma una persona para ir a trabajar y el gasto diario de cada persona en vivienda, según los datos para el 20% más pobre de la población de la última Encuesta de Presupuestos Familiares, se gastan $1.352 al día y quedan sólo $786 para comer.
La realidad es aún más cruda que los números. Salimos a la calle para ver cómo lo hacen las dueñas de casa para vivir con $2.138 diarios.
La primera preocupación es comer y el pan es el alimento más consumido por este grupo social. En él se gasta el 5% del presupuesto total y éste junto con el arroz y las pastas significan el 9% del gasto total de los hogares más pobres.
Las compras se hacen en las ferias donde los productos son más baratos que en supermercados y almacenes. Por ejemplo, esta semana en una feria en Conchalí el kilo de plátanos estaba a $150, las naranjas y manzanas a $200 el kilo y las papas a $250. Mientras que el arroz marca Vitacura grado 2 costaba $550 y las corbatitas marca Aquitoi $300.
Carne el fin de semana
Para consumir carnes y pescados las vecinas deben gastar más, por eso se ven menos clientes en estos puestos. "Comemos guisos, arroz, papas y fideos con salsa, la carne es para el fin de semana", cuenta Carmen Soto.
El kilo de pescada cuesta $1.200 y el pollo entero $1.500 el kilo, pero hay opciones más económicas como las patas de pollo a $600 el medio kilo, los cogotes a $400 el medio kilo y la media gallina a $690.
"Lo principal es comer comida casera porque es más económica; si una sopaipilla te sale $100 y un completo $500", explica Jacqueline Espíndola, quien trabaja en la feria y cuenta con unos $70 mil al mes por cada integrante de su familia.
Cuenta que para pagarle el instituto a su hija, comprar zapatillas y ropa e incluso para terminar con los gastos del mes ha pedido avances y se ha endeudado. "Vivimos encalillados con las tiendas y por la casa. No podemos darnos lujos como salir a comer chinos", dice Jacqueline.
Unos $200 mil gana Luis Reyes al mes vendiendo menaje en la feria, con eso mantiene a su señora y a un hijo que vive con él. "Gracias a Dios tenemos casa propia porque con lo que gano nos alcanza sólo para comer. Las cuentas me las ayuda a pagar un hijo", confiesa Reyes.
Para los adultos mayores, la situación es aún más complicada porque a las necesidades de vivienda y alimentación se suman las de salud. Irene Torres recibe una jubilación de $114 mil al mes, lo que la sitúa sobre la línea de la pobreza. "Vivo con dos primas jubiladas y cualquier cosa nos desequilibra el presupuesto. Ahora en invierno gastamos 3 balones de gas de 15 kilos, eso más las cuentas son $200 mil al mes, el resto se va en comida", cuenta Irene, quien desde que la operaron de la cadera tiene que ir en taxi al hospital y le faltan los $3.500 para pagarlo. "Tenía que inyectarme Cidotén, pero como en el hospital no hay no he podido porque no tengo los $14 mil para comprarlo".
(El Mercurio) |