Cabeza, hombro, pierna y pié: Como en los mejores tiempos

polo
Sorpresa para todos los que ahí estábamos fue la presencia del profesor Hipólito Palacios López, mientras se realizaba un ensayo de desfile días previos al 21 de mayo del 2012.

Por cierto, los alumnos no le conocían pero igual respondieron a las recomendaciones que él les dio para marcar bien el paso a los acordes marciales del momento.

La parte especial de esta escena es que Polo ya no era profesor de esta escuela, había jubilado hacía más de 13 años; sin embargo, estaba ahí como en los mejores tiempos...

Falleció en noviembre de ese mismo año.

Hipólito Palacios López, entregó su vida a la docencia; fue ex-alumno y profesor de la escuela de Hombres de Cañete, desempeñándose ahí desde los años '60 hasta que cumplió su edad de jubilar a fines de los '90, sin que eso fuese impedimento para continuar enseñando en una escuela rural de la comuna.

Se destacó siendo un estudiante, mérito que le fue reconocido por la comunidad cañetina de la época (1943) que vio en él su vocación de maestro.

Luego de obtener su título como profesor en la prestigiosa Escuela Normal de Victoria, comenzó su experiencia pedagógica en la escuela rural de Lo Huape. Cumplido los años de ruralidad, (exigencia de aquel entonces) se trasladó a la Escuela Leoncio Araneda Figueroa donde sobresalió su espíritu deportivo. Fue ahí donde formó a muchos alumnos en distintas disciplinas del atlestismo, los que dieron sus frutos con participación de algunos de ellos en competencias a nivel regional y nacional.

Desde fines de los '40 en adelante, Polo Palacios brilló en las tablas de Velada Bufa junto a otros jóvenes cañetinos. Gran atleta en los 100 metros planos, fue Guía Scout, coleccionista y caminante de las tierras de Arauco. Conocido en las zonas rurales cuando hacía sus recorridos en busca de nuevos rincones e historias de lugareños que después compartía en sus tertulias.

Buen hermano, esposo, padre de tres hijos y abuelo ejemplar, amante de su familia; este año había cumplido sus Bodas de Oro junto a Gabriela Gutiérrez. Se le veía de la mano de sus nietos camino al colegio y a la salida de clases. Su carácter afable y amistoso lo llevaban a conversar sobre cualquier tema con personas del campo y la ciudad, jóvenes y viejos. Observador y crítico de una sociedad que veía cambiar vertiginosamente. Exigente del aprendizaje de sus alumnos, riguroso de la disciplina como formación del cáracter en los niños y jóvenes que tuvo a su cargo, orientador a todo instante. Amante de la música, la historia y costumbres locales. Hipólito enseñó hasta sus últimos días, gran profesor y educador por excelencia. Falleció a los 82 años.

Polo, descansa en paz.

Gorart Villarroel