En cada salida del pueblo, un bebedero.

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Hace tiempo varios vecinos preguntan por fotos de ellos.
Para quienes crecimos en Cañete de los años ’50 y ’60 y para quienes lo conocieron por la voz de padres y abuelos, estos abrevaderos formaban parte del paisaje del pueblo: puntos de descanso y agua para caballos y bueyes después del viaje desde el campo.

Las salidas todavía tienen nombre: Tucapel con Mariqueo, (la de la foto); Cintura Oriente con Esmeralda (salida a Cayucupil); Barrio Leiva, y Séptimo de Línea rumbo al molino.
En cada una, el mismo gesto sencillo: una pausa… y agua para seguir camino.
Fotos de estos lugares casi no se ven. Tal vez alguna sobreviva en un álbum familiar.
Esta imagen intenta reconstruir aquellos pequeños lugares que acompañaron la vida simple y diaria del pueblo que me ha tocado vivir, recuerdos que aunque uno no los busque, regresan solos con sólo mirar una fotografía, porque la historia también habita en lo que parece menor, en cosas como un bebedero junto al camino.