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Cine Plaza en la memoria de Cañete

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Este relato combina antecedentes documentales con información proveniente de memoria local.


El Cine Plaza de Cañete tiene su origen en 1947, cuando David Stichkin Branover compró un terreno ubicado en calle Condell, junto al Club Social de la ciudad.

Ese sitio había pertenecido anteriormente a Eudocio Rivas Roa, quien lo había adquirido a Carlos Kriscovich, y este, a su vez, a Delfín Fernández García, cuya familia lo mantenía por herencia desde generaciones anteriores.

Posteriormente, Stichkin, a través de su esposa Fanny Litvak, formó una sociedad comercial con Daniel Jana Levy. Esta sociedad se denominó “Sociedad de Inversiones Plaza” y tomó la decisión de construir en ese terreno un teatro y cine, que fue llamado “Teatro Plaza”.

El recinto se inauguró a mediados de la década de 1950, iniciando sus funciones con la película Melodía Inmortal, protagonizada por Tyrone Power y Kim Novak. Durante esos años, el Cine Plaza operó como una sala que contaba con platea y balcón, integrándose a la vida social de la ciudad.

 Es una estructura de hormigón, de planta trapezoidal, con dos niveles: platea y balcón.
Desde la vereda, al recogerse la cortina metálica plegable, se accedía al pasillo central. A cada lado, un local comercial con vitrinas amplias hacia la calle. Ese pasillo llevaba a la boletería. Desde ahí se pasaba a una antesala y  baños, luego a la sala principal. La platea se distribuía en dos bloques de butacas separados por un pasillo central.
El acceso al balcón no era por el interior de la sala. Se hacía desde el exterior, por un pasillo independiente que conducía al segundo nivel. Arriba no había butacas, sino niveles escalonados donde el público se sentaba directamente.
Al fondo, contra el muro, en la planta alta estaba la caseta de proyección. Desde ahí el operador manejaba los rollos de película, cambiándolos durante la función.

Al otro extremo se ubicaba el escenario, con su telón blanco y cortinas. Justo al frente, a un nivel más bajo que la platea, estaba el foso donde se instalaban los músicos. Detrás del escenario se extendía la tramoya, espacio donde se sostenían y movían telones y escenografías.

Sin embargo, su funcionamiento fue breve. Aproximadamente cinco años después de su apertura, el terremoto de mayo de 1960 provocaron daños importantes en la estructura del edificio. La parte posterior, correspondiente al escenario y la tramoya, resultó seriamente afectada, ya que había sido construida con menores estándares que el resto del inmueble. En cambio, la zona que daba hacia la Plaza de Armas y la sala principal resistieron sin daños relevantes.

A pesar que el edificio no colapsó completamente, los daños fueron suficientes para impedir la continuidad de sus funciones como cine. A partir de ese momento, el recinto dejó de operar regularmente y permaneció abandonado durante más de una década.

En la década de 1970 se realizaron intentos por reactivar el Cine Plaza, recordándose como arrendatarios o concesionarios a Jaime Cigarroa Salgado y a Gerardo Rivas, vinculado a Radio Millaray. Sin embargo, estos esfuerzos no lograron consolidarse, en un contexto en que el cine comenzaba a perder terreno frente a la televisión. Se recuerda que, en la reapertura, la película de estreno fue Cabaret, protagonizada por Liza Minnelli. La función presentó reiterados cortes desde el inicio, debido al deterioro de los rollos de celuloide, una situación no prevista que finalmente obligó a suspender la exhibición.

Tras estos intentos fallidos, el edificio dejó definitivamente de funcionar como sala de cine. Sin embargo, continuó siendo utilizado de manera ocasional para actividades culturales y sociales, como presentaciones de compañías de espectáculos, festivales de la canción y veladas organizadas por instituciones locales.

Décadas más tarde, en 2007, se realizó un nuevo intento por reactivar el Cine Plaza, esta vez bajo la iniciativa de Reinaldo Ebensperger, nieto de Max Ebensperger, arquitecto de esta obra. A diferencia de su etapa original, el recinto ya no contaba con sus butacas ni con la infraestructura tradicional, por lo que se optó por una adaptación más sencilla, incorporando proyectores y equipos computacionales de la época. Sin embargo, este esfuerzo se desarrolló en un contexto poco favorable, marcado por la irrupción masiva de internet y nuevas formas de acceso al entretenimiento, lo que dificultó su viabilidad comercial y limitó su permanencia en el tiempo.

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Fuente; Clímaco Hermosilla Silva. Diccionario Biográfico e Historia Urbana de Cañete.
“Tras décadas de ausencia vuelve el cine a Cañete”. HuellasDigitales.cl.

Nota: Este texto integra antecedentes documentales y memoria local.