
Por: Gorart Villarroel Torres
La construcción del molino desapareció. Sólo permanecen el tranque y algunos sectores de hormigón que permiten reconocer parte de su historia junto al río.

Vista panorámica del entorno, sin fecha determinada.
Un lugar que conocí
Mi interés por el Molino Quelén-Quelén nace de una experiencia personal. A fines de los años sesenta visité el lugar, cuando parte de la construcción aún estaba en pie, aunque abandonada. Quedaba un gran armazón revestido con planchas de zinc. No vi maquinaria; el tamaño de aquella estructura despertaba la curiosidad y hacía preguntarse qué podría haber en su interior.
Estaba a orilla del camino y cualquiera podía acercarse a curiosear. En 2004 fotografié el eje de su antigua rueda hidráulica, un vestigio que hoy también ha desaparecido.
Hoy vuelvo a ese lugar a través de las fotografías y los antecedentes escritos. Este trabajo reúne lo que conocí, lo que alcancé a fotografiar y lo que las fuentes permiten reconstruir, para dejar un registro de esa parte del pasado de Cañete.
El propósito de este trabajo es dar a conocer la historia vinculada a los vestigios que aún permanecen a la vista. Nuevos testimonios, fotografías o documentos podrán ampliar lo aquí reunido.
El molino junto al río
En Quelén-Quelén, cerca del puente, se encuentra la bocatoma, en un sector pedregoso del río al que llegan visitantes durante el verano por un acceso informal. Desde ese punto se distingue también el tranque. La bocatoma evoca el tiempo en que desde allí se encauzaban las aguas del río hacia la rueda hidráulica del molino.
Vestigios de la bocatoma molino Quelén-Quelén.
Los antecedentes reunidos por Clímaco Hermosilla Silva en “Cañete, crónicas de cinco siglos” y en su “Diccionario Biográfico de la propiedad urbana de Cañete” permiten conocer los orígenes del molino y seguir los primeros pasos del establecimiento, sus sociedades y sus cambios de propietario.
El impulsor de esta iniciativa fue el francés Beltrán, también citado como Bertrand Decap Captaire, industrial molinero llegado a Cañete en la década de 1880.
En 1887, Decap adquirió terrenos y una casa para establecer un molino destinado a la molienda de trigo. Ese mismo año obtuvo el privilegio de bocatoma y la merced de agua necesarios para mover su industria. Estos antecedentes vinculan el origen del establecimiento con el río y las obras construidas para aprovechar sus aguas.
El 19 de diciembre de ese año se constituyó la Sociedad Mercantil Anónima Molino de Quelén Quelén. Decap aportó el molino y los terrenos adyacentes. El capital inicial fue de 30.000 pesos, dividido en 300 acciones de 100 pesos, con posibilidad de aumentarlo mediante acuerdo de los socios.
Entre los accionistas figuraban agricultores, comerciantes y vecinos de distintos sectores de la zona. Decap quedó contratado como administrador y responsable industrial del molino. La documentación permite reconocer una iniciativa que reunió a varias personas en torno a su instalación y funcionamiento.
Una fotografía para la memoria
Del libro: Cañete, crónicas de cinco siglos, de Clímaco Hermosilla Silva. Fotografía: pág. 315; identificación y fecha: pág. 316.
Una trayectoria documentada
La historia del establecimiento continuó con nuevas operaciones y sociedades. En 1891, Decap se asoció con Epaminondas Largemain para explotar el molino. Al año siguiente esa sociedad se disolvió y se formó Decap-Barthabure, con Pedro Barthabure, comerciante de Cañete.
En junio de 1893, Barthabure adquirió el molino y los terrenos anexos. Tras su muerte, en 1903, la propiedad pasó a sus herederos. En 1910, luego de un juicio contra la sucesión, Juan Antonio Ríos Morales se adjudicó el establecimiento y sus terrenos. Ese mismo año lo arrendó a integrantes de la familia Iriarte Millán.
En 1916, Ríos vendió el establecimiento a Roberto Parant, quien actuaba como apoderado de Duhart Hermanos. La operación incluyó el molino, los terrenos anexos y tierras de Cuyimpalihue. Como antecedente complementario, Patricio Legarraga Raddatz consigna que en 1931 Duhart Hermanos vendió sus acciones y derechos en Quelén-Quelén y Cuyimpalihue a Guillermina Richter, viuda de Ebensperger.
La presencia de los Duhart en la actividad molinera de la zona era anterior. En 1878 habían formado con Juan Krause una sociedad para explotar un molino y destilar aguardiente en Tucapel, incorporando instalaciones aportadas por este último. En 1881, Krause les vendió su participación. El establecimiento de Tucapel y el de Quelén-Quelén corresponden, por tanto, a trayectorias que deben distinguirse.
Las sociedades, los arriendos y las transferencias permiten seguir parte de la historia del molino y de su propiedad.
Las imágenes y lo que permanece
Las cinco fotografías reunidas permiten mirar este lugar en distintos momentos. Las dos imágenes antiguas muestran el molino cuando aún estaba en pie; las tres en color acercan la mirada a sus vestigios: la bocatoma, el entorno actual del tranque y el eje que fotografié en 2004. Esta última recuerda que también los restos que alcanzamos a conocer pueden desaparecer.
Vistas en conjunto, las imágenes ayudan a relacionar aquel molino con el paisaje que hoy conocemos. Los antecedentes escritos aportan los nombres y los hechos que las fotografías, por sí solas, no pueden contar.
Las fuentes consultadas documentan el aprovechamiento del agua para mover la industria, pero no describen con detalle su funcionamiento interno. Tampoco permiten precisar cuándo ni por qué dejó de funcionar. Estos límites corresponden a la información disponible para este relato.
Podrían existir registros empresariales o familiares todavía no difundidos que permitan ampliar ese conocimiento. Si llegaran a conocerse, habría una oportunidad de completar o precisar lo aquí expuesto.
El interés patrimonial de este relato está en relacionar esas huellas materiales con las personas y la actividad que formaron parte de la historia del lugar. El tranque y los sectores de hormigón adquieren un significado más claro cuando se conocen sus vínculos con el antiguo molino.
Registrar esos vestigios y relacionarlos con su historia es una forma de aportar a la memoria local, para que lo que aún permanece a la vista pueda reconocerse como parte del pasado molinero de Cañete.
El entorno actual
El tranque y los vestigios del molino en su entorno actual, junto al río.
El eje que ya no está

Eje metálico de la antigua rueda hidráulica del molino, fotografiado en 2004. En 2026, ese vestigio ya no existe; sólo permanecen el tranque y sectores de la estructura de hormigón.
Fuentes y Créditos:
Clímaco Hermosilla Silva, «Cañete, crónicas de cinco siglos», capítulo XIX, págs. 315-323. Antecedente complementario: Patricio Legarraga Raddatz, Los vascos de Francia en Chile, tomo I, pág. 158.
Clímaco Hermosilla Silva, Diccionario Biográfico de la propiedad urbana de Cañete, pág. 78, entrada «Decap Captaire, Beltrán (Bertrand)».