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Del San Esteban al Ricardo Figueroa: El hospital que vive en la memoria de Cañete

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En el Día del Hospital, un recuerdo para quienes hicieron de aquel lugar una parte de nuestra historia.

En 1967, la historia hospitalaria de Cañete inició una nueva etapa. El antiguo San Esteban dio paso al establecimiento que llevaría el nombre de doctor Ricardo Figueroa González, según recoge la investigación de Cristian Campos Morales, conservada en la Universidad de La Frontera. Aquel cambio, vinculado a la renovación hospitalaria posterior al terremoto de 1960, marcaría la vida de varias generaciones de cañetinos.
Hoy, 3 de octubre, se conmemora en Chile el Día del Hospital, en recuerdo del inicio de las labores del Hospital de Nuestra Señora del Socorro, en Santiago, en 1552, conocido posteriormente como Hospital San Juan de Dios. La fecha nos invita también a mirar nuestra propia historia y recordar a quienes dedicaron su vida a cuidar la salud de la comunidad.

En Cañete, este recuerdo adquiere un significado especial: en el terreno que ocupó el Hospital Ricardo Figueroa González se construye el nuevo edificio del Liceo José de la Cruz Miranda Correa. El lugar comienza otra etapa de servicio a la comunidad, mientras su pasado permanece en quienes lo conocieron.
Para muchos, basta mirar una fotografía para reconocerlo. Tal vez aparezca el recuerdo de una visita, de una espera acompañando a un familiar, de un nacimiento o de una despedida. Para otros, será el lugar al que llegaron a trabajar y donde transcurrió una parte importante de su vida.

Pero ¿quién fue el médico cuyo nombre aprendimos a asociar con nuestro hospital?

Alfonso Concha Acuña dejó una semblanza de Ricardo Figueroa González que hoy conserva Huellas Digitales. Nacido en Lumaco, fue cirujano y director del San Esteban. Lo describe como un profesional estudioso, hábil en la cirugía y sencillo en el trato; también como un hombre de familia, ocurrente y animado en las reuniones. Su retrato permite acercarse a la persona detrás del nombre.
Concha destaca, además, la organización del Primer Curso de Samaritanas y los cambios que impulsó en el hospital. Sus palabras reflejan el reconocimiento que había alcanzado entre los vecinos y sus pacientes.
La construcción del nuevo establecimiento fue una espera larga. En mayo de 1966, el diputado Renato Laemmermann denunciaba en la Cámara que las obras habían comenzado cinco años antes y todavía no estaban terminadas. En junio, el ministro de Salud Pública, Ramón Valdivieso, informaba que se proyectaba entregarlas el 31 de diciembre de ese año y señalaba a la firma Cándido Besomi como ejecutora.

Luego aparece un antecedente que nos acerca a 1967: El diario La Nación del 28 de agosto anunció la inauguración para el 18 de septiembre. Informaba que el hospital tendría 73 camas y podría atender aproximadamente a 16.000 personas del departamento de Cañete.
La historia que recibía aquel edificio venía de mucho antes. En su relato sobre la medicina cañetina, el doctor Alfonso Oyaneder recordó que, en 1882, Alejo Greziet había organizado una primera sala hospitalaria en dependencias militares desocupadas. Más adelante, hacia 1885 o 1886, las gestiones del gobernador Esteban Iriarte permitieron levantar otro edificio. De él procedía el nombre San Esteban.
Con los años, esa continuidad se sostuvo en el trabajo de médicos, enfermeras, matronas, auxiliares, técnicos, administrativos y personal de apoyo. Recordar el hospital también significa pensar en quienes limpiaban sus salas, preparaban la comida, lavaban la ropa, mantenían sus instalaciones o trasladaban a los pacientes. Cada labor hacía posible la atención.
Un testimonio del doctor Nelson Vergara permite asomarse a una etapa más reciente. En una entrevista publicada por Lanalhue Noticias en 2023, recordó que asumió la dirección en septiembre de 2000, cuando el hospital contaba con 190 funcionarios y poco más de 3.000 metros cuadrados. Relató cómo organizaron apoyos entre médicos para responder a las urgencias y cómo incorporaron una sala de partos en agua que recibió visitas desde el extranjero. También evocó la cercanía entre funcionarios y directivos, que podían encontrarse y conversar en los pasillos.

En octubre de 2013 fue inaugurado el Hospital Intercultural Kallvu Llanka. El Plan Comunal de Salud sitúa en enero de 2014 el cambio de nombre y de condición intercultural. Comenzaba otra etapa para la atención de salud de Cañete, mientras el Ricardo Figueroa quedaba como referencia de una experiencia compartida.
Aquí la historia vuelve a encontrarse con la educación. En los años sesenta, terminar el nuevo hospital era necesario para disponer de los terrenos del San Esteban, destinados al liceo. Décadas después, el proyecto del nuevo establecimiento educacional se emplazó en el terreno del Ricardo Figueroa. En septiembre de 2026 se realizó la ceremonia de primera piedra que marcó el inicio formal de sus obras.
En este Día del Hospital, nuestro recuerdo y reconocimiento a quienes trabajaron en el San Esteban y en el Ricardo Figueroa González. Sus nombres, experiencias y fotografías merecen seguir reuniéndose, porque todavía hay mucho que contar.

Redacción: HuellasDigitales