¿Un año, sería la semana del niño? Allá por 1956-7, hubo una gran velada de la Escuela de Niñas número 2 de Cañete, en el Teatro Municipal.
Mi madre y mi tía Celmira eran muy católicas, y desde muy niños nos enseñaron el temor a Dios, el respeto a la Iglesia Católica y sus sacerdotes; ambas nos encantaban con las historias de Cristo y del niño Jesús, a quien decían era posible ver en la luna, en los días de luna llena.

"Recordar no es mirar atrás; es abrazar lo que nos hizo ser quienes somos."
Cronista lleno de sensibilidad, memoria afectiva y un profundo amor por su pueblo, Cañete. Sus relatos combinan una nostalgia tierna con una mirada respetuosa hacia los personajes, las costumbres y los valores de antaño, con un apego genuino a los recuerdos de su infancia y juventud. Cada crónica es una ventana abierta a un pasado que atesora profundamente.
]Son tres de esta vez, FRANCO, THOMSON Y FARTA. Los tres eran conocidos por todos, y se distinguían porque no pasaban desapercibidos..., no pasaban en blanco.
Era de una hiper - actividad fuera de lo común. Saltaba de banco en banco en la sala de clases haciéndonos reír a todos..., simulaba ser Dartagnan y realizaba duelos con espadas inexistentes, por toda la sala. Era inquieto, cuestionador, contador de chistes y desinhibido al máximo. Fuimos compañeros de curso en la escuela número uno.